Verdad o Reto

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Robin había tenido certeza desde hacía algún tiempo de que algo no estaba bien con su mejor amigo. Conocía a Steve Harrington lo suficiente y lo había visto coquetear con demasiadas chicas el corto tiempo que trabajaron en Scoops Ahoy y luego en Family Video como para poder identificar casi a la perfección cuando realmente le interesaba una persona o cuando simplemente lo hacía por algo de diversión.

Y luego de observarlo durante unas semanas había descubierto algo inconcebible.

Por increíble que pareciera, a Steve Harrington parecía gustarle el ex novio de su ex novia.

Loco, ¿no? Pero era lo que sospechaba. Estaba tan segura que no le importaría apostar veinte dólares a favor de su hipótesis.

Habían un par de cosas que la llevaron a pensar en eso tras la llegada de los Byers desde Lenora el año anterior. La primera era la forma en la que Steve parecía querer conseguir una reacción en Jonathan, incluso si era con bromas y comentarios molestos. O por las carcajadas que soltaba cuando hablaban, a su extraña manera, claro. O por la forma en la que su cabeza se quedaba en blanco, como una colegiala hipnotizada por el jugador más musculoso de la cancha, mientras veía a Jonathan hacer casi cualquier cosa.

Claramente no podía preguntarle a Steve si era cierto. Se pondría a la defensiva e iba a negarlo, tal y como había negado hacía un año su intento por recuperar a Nancy. Y claramente no podía dejarlo pasar. Tenía que confirmarlo por sus propios medios y verlo con sus propios ojos, aunque aún no supiera cómo ejecutarlo.

Tras una nueva misión de búsqueda fallida los cuatro se encontraban sentados en el suelo de la sala de la estación. El humor era pésimo. Tanto que Robin sentía como la densidad en el aire le presionaba el pecho. No era exactamente buena tolerando momentos incómodos por lo que en un intento por apaciguar la atmósfera, Robin había sugerido jugar un juego. Verdad o reto. Y al momento de hacerlo en ningún momento había pensado en que tal vez podría utilizarlo a su favor, pese a la fama que tenía de ser una excelente fuente de verdades no dichas. Era conocido por ser un juego atrevido, utilizado para sonsacar secretos y aprovechar el momento para conseguir lo que algunos querían sin tener que hacerlo de frente.

Sin duda, era de los preferidos de los adolescentes, el que no podía faltar en ninguna fiesta porque podían ocultarse tras el juego para darle rienda suelta a sus verdaderos deseos sin sentirse juzgados. Si algo salía mal, solo tenían que decir: "Era un juego." y así librarse de toda responsabilidad.

Pero sinceramente Robin no pensó en eso cuando inocente lo sugirió. La idea le llegó después, cuando mientras se sentaban en el suelo, haciendo un círculo, Steve no apartó la mirada de Jonathan. O de como reía con Nancy y le sostenía la mano, ayudándola a ponerse de rodillas.

—Todos conocemos el juego, ¿verdad? —preguntó, tomando una botella que había vaciado previamente y poniéndola en el centro del círculo que habían formado con sus cuerpos.

—Nunca he jugado, pero conozco la temática —dijo Jonathan, encogiéndose de hombros.

Steve le pasó a Jonathan uno de los dos pequeños vasos de cristal llenos de un líquido café que le había dado Robin.

—¿Así de raro eres, Byers?

Jonathan extendió la mano para tomarlo, casi envolviendo, de forma inconsciente, sus dedos con los suyos al rodear el vaso.

—¿Así de metiche eres, Harrington?

Steve sonrió, claramente disfrutando de la situación.

—De hecho, soy más.

Verdad o Reto » Stonathan Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora