Raika sintió una ligera brisa y entrecerró los ojos para no lastimarse. Cuando el aire dejó de soplar a su alrededor, abrió los ojos lentamente. En efecto, ya no se encontraba en la casa de Fudo. Estaba varada en un prado de cebada a pleno atardecer. Se colocó la capucha perfectamente para cubrir toda su identidad y caminó en dirección a lo que parecía ser un camino empedrado que se abría paso entre el campo.
A diferencia de su mundo y del mundo de Salara, Zotter parecía estar rodeada de oro. El campo de cebada hacía que los rayos de sol iluminaran todo a su alrededor. Sin embargo, hasta donde sus ojos alcanzaban a ver, no había ni rastro de flores. Conforme fue caminando, se topó con unos árboles y arbustos que no conocía, pero cuyo color dorado los hacía destacar. Los troncos y las ramas eran de un verde agua, sumamente claro. Tampoco encontró frutos sobresaliendo de alguno de ellos.
Cuando llegó al camino de piedra, decidió sacar la brújula de su bolsa, y pensó únicamente en Dominic y encontrarse con él. La flecha del norte se tambaleó y luego giró hacia el sur, justo detrás de ella. Suspiró, guardó la brújula en su bolsillo y comenzó a caminar en esa dirección.
Por lo que le parecieron treinta minutos, no se topó con ningún ser humano, ni dios, ni animal. No muy lejos de dónde se encontraba en ese momento, alcanzó a ver una serie de casas con arquitectura antigua, como la que podías encontrar en ciudades viejas. Aun así, los colores de los edificios eran dorados, plateados y de un azul que contrastaba con brillo. Una serie de luces estaban esparcidas por dentro de las casas, pero las calles se encontraban en plena oscuridad. Casi parecía que el lugar estuviera desierto porque no podía escucharse nada desde afuera.
Con la poca luz que se proyectaba en la acera de una de las casas, sacó la brújula y vio si su camino seguía en la misma dirección. Se sorprendió cuando la flecha le indicaba que girara a la derecha; es decir, que entrara a la casa que se encontraba de ese lado. A menos que la brújula no funcionara, era ahí justamente a donde le indicaba que fuera. Guardó la brújula y se acercó a la casa.
Colocó su mano en el barandal para subir la escalinata a la puerta principal, pero se llevó un enorme susto cuando su mano pasó a través de él. Con el corazón desbocado, volvió a comprobar lo que había pasado. Deslizó su mano, lentamente, y volvió a traspasar el barandal.
― ¿Qué demonios...?
Estiró el brazo para comprobar si era la única parte de la casa que funcionaba así, pero se dio cuenta de que todo su ser podía traspasar la casa. Era una ilusión que parecía que ocultaba algo al otro lado.
Raika volvió a sacar la brújula de su capa y verificó que tenía que seguir hacia adelante. Aterrada, devolvió la brújula a su bolsillo y se acercó poco a poco a la casa para pasar al otro lado. Metió todo su cuerpo, empezando por los pies, y cuando llegó a la cabeza, cerró los ojos antes de pasar. Sintió una pequeña electricidad al pasar por la proyección y se topó con un pequeño sendero que daba a una enorme casa.
Estaba muy clara la diferencia entre las casas de los demonios, las casas de los humanos y las casas de los dioses. Aquella parecía toda una mansión. Los muros eran gruesos y ornamentados de color dorado. Cada una de las paredes parecía estar finamente decorada a mano. Literalmente la palabra que podría describirla era: celestial. Parecía que la pintura era luz porque la casa resplandecía por sí sola.
Antes de caminar en aquella dirección, se percató de que las casas contiguas eran muy parecidas y que la ilusión de la casa que acababa de pasar era igual a las anteriores. Podía ver claramente las ilusiones de las contiguas casas. No podía entender para qué era el camuflaje, pero a ella no le había pasado nada cuando cruzó. Esperaba que las cosas siguieran así de ahí en adelante.
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Kitsune Saga Demonios y Dioses
Fantasy"Prometí protegerte y eso es lo que voy a hacer. Quien sea que haya querido dañarte, no dejaré que vuelva a hacerlo. Eres mi guardiana y haré lo que sea por ti." Demonios y humanos no tienen permitido tener una relación, pero el destino de Raika y...
