Capítulo uno: La llegada a Londres

12 2 2
                                        

Isidro

Cuando mis padres me dijeron que me enviaban a un internado, no me sorprendió para nada.

Siempre he sentido que se quieren deshacer de mi, no me prestan atención, bueno, excepto cuando mi riñen por cualquier cosa.

Se están gritando a todas horas entre ellos, empiezo a pensar que llevarme aquí es una excusa mientras gestionan los temas de su divorcio. Se creen que no lo sé, que ignoro lo que llevan meses haciendo a mis espaldas. No deberían ser agentes encubiertos, se les daría muy mal.

Nunca han prestado atención a lo que hacía en clase, y yo he agradecido que lo hicieran. Hasta la gota que colmó el vaso.

Según lo que he escuchado, mi madre se va a casar con un famoso empresario y, junto a mi padre han decidido mandarme a Saint Anne por mi mala actitud, según ellos, tal vez los monjes podrían arreglar mi "fase rebelde"

Me marcharé a Londres pasado mañana, así que quiero aprovechar al máximo mis últimos días con mi pandilla. Realmente, solo estoy con ellos por protección. Si no formaba parte del grupo de la clase, ya me podía dar por muerto. Podría haber aprovechado para pasar de ellos un poco, al fin y al cabo, no los necesitaría durante mucho tiempo, y así podría dejar de fingir constantemente que solo me interesan las motos y las tías. Pero simplemente no me salió. Me he acostumbrado demasiado a ser alguien que no soy.

Ahora mismo estoy en el descanso con todo el grupo, pero tengo la mente en otra parte. Me quedo mirando al cielo ensimismado, pensando. No quiero irme de aquí. No por mis amigos, no por mi familia. Por la rutina. No creo poder salir de ella me mantiene con vida, de alguna forma. Creo que es lo único que crea sentido en mi vida. Siempre paso la semana, aburriéndome en clase clase al igual que todo el mundo. Algún suspenso por aquí, alguna otra falta de comportamiento, todo eso no es de mi incumbencia. Y cuando finalmente llega viernes, quedo con los chicos y con las amiguitas que llevan. Siempre les salgo con la excusa de que ninguna está a mi altura, pero realmente no me interesan y no me han interesado nunca. Supongo que estoy tardando en desarrollar esta fase de mí, no lo sé.

—Oye, Isidro, ¿me estás escuchando?

Giro la cabeza y veo a Andrés, el cabeza del grupo. Todos lo siguen siempre allá a dónde vaya, y nunca flaquean cuando se trata de lealtad.

—Eh... —"Rápido, piensa algo". No se le ocurría ninguna excusa, así que miré alrededor esperando una revelación — Pues... Estaba mirando a Raquel. ¿No te dije que me gustaba?

Raquel, la chica rubia, con la piel perfecta y por la que todos los chicos babeaban era la escogida para mi excusa perfecta. Claramente, no me gustaba, pero aún así en esa ocasión me servía.

—¿Raquel? —pregunta mi amigo, buscándola con la mirada hasta que la encuentra, hablando animadamente con sus amigas todas a su alrededor, riendo a carcajadas —Bah, si está super plana.

Esa respuesta me confunde, pues cómo ya he dicho, es considerada la chica más guapa de nuestro curso, y sé bien que a Andrés le gustan las chicas (tuve que presenciar cómo en una fiesta en casa de Benja se morreaba con una chica a la que no conocía de nada). Pero bueno, le voy a dejar ser exigente con eso, a mí no es que me importe mucho.

—Jo, que rollo. Ojalá te quedaras, nuestro grupo no va a ser el mismo sin tí.

Sé que eso es mentira. Llevamos todo el primer trimestre de la ESO juntos, y sé que soy prescindible. Caigo bien, soy gracioso, pero pueden pasar de mí. De hecho, de todo el mundo. Aquí nadie importa mucho.

—Ya, yo tampoco quiero irme —digo, y es verdad.

***

Estoy en mi cuarto, con la maleta, llena de camisetas mal dobladas, y probablemente mi madre subirá en cualquier momento para avisarme de que nos vamos. Sé que le apetece un poco librarse de mí. No sé qué más poner. No tengo ordenador, voy a usar los del internado, mi móvil lo llevo siempre en el bolsillo, no me puedo separar mucho de él. No me voy a llevar ningún libro, solo he leído los que me han obligado a leer en el cole.

Entre sanciones y besosStories to obsess over. Discover now