Todo comenzó de repente. Tanto Luffy como Sanji se dieron cuenta de que, sin saber muy bien cuándo ni cómo, se habían enamorado perdidamente de Zoro. Al principio cada uno guardó sus sentimientos para sí, hasta que se dieron cuenta de la verdad: ambos amaban a la misma persona. Lejos de pelear o enojarse, hablaron entre ellos y llegaron a una conclusión: compartirlo. Los dos querían su felicidad, y querían ser parte de su vida.
Así que empezaron a cortejarlo poco a poco. Le daban más atenciones, le buscaban siempre el lado bueno, lo cuidaban más que a nada, le hacían favores y siempre estaban cerca de él. Al principio Zoro no entendía nada, se ponía nervioso, rojo de la nada y se sentía extraño con todo ese cariño, pero poco a poco, sin darse cuenta, empezó a corresponder. Se sentía atraído por ambos, le gustaba cuando estaban cerca, y sentía cosas que jamás había sentido antes. Cuando Luffy y Sanji notaron que Zoro también los miraba con otros ojos, que se ponía feliz con ellos y que se había enamorado también, decidieron que ya era momento. Acordaron que, en cuanto llegaran a la siguiente isla, le confesarían todo y le pedirían que fuera su pareja de los dos, una relación de tres.
Cuando atracaron en la isla, toda la tripulación bajó a explorar. Sanji y Luffy se fueron juntos, buscando un lugar bonito, tranquilo y especial para hacerle la confesión a Zoro. Mientras tanto, Zoro decidió irse con Nami y Robin. Iba muy pensativo, porque sus sentimientos eran nuevos y confusos para él; era la primera vez que sentía algo así, y encima, ¡por dos personas a la vez! Así que aprovechó para preguntarles a ellas, que siempre eran tan sabias y entendían de esas cosas.
-Chicas... -les dijo con la cabeza baja, jugando con sus dedos, todo rojo de pena-. ¿Ustedes saben... qué se siente cuando te gusta alguien? Es que... yo siento cosas raras, pero no es solo por uno... es por dos... y no sé qué es...-
Nami y Robin se miraron y sonrieron con ternura, ya que ellas mismas eran pareja y entendían perfectamente su situación actual. Le explicaron despacio, con mucha dulzura:
-Lo que sientes, Zoro... es un sentimiento llamado amor -le dijo Robin suavemente-. Te has enamorado de aqullos dos. Y por cómo te miran ellos a ti, te aseguramos que ellos sienten exactamente lo mismo. No es malo, ni raro, ni está mal. El amor puede ser así, y es muy bonito cuando es sincero.-
Le dieron muchos ánimos, le dijeron que se arriesgara, que hablara con ellos y que fuera feliz. Zoro se quedó pensando todo el rato mientras hacían las compras, y al final sonrió tímidamente y asintió: Lo haría, les diría lo que sentía. Mientras caminaban por el mercado, comprando cosas para el barco, Nami y Robin no dejaban de cuidarlo, porque sabían que si se descuidaban, Zoro era capaz de perderse en dos segundos.
Al día siguiente, Zoro se levantó decidido. Iba a buscar a los dos para decirles todo lo que sentía... pero al salir a cubierta, vio que ninguno de los dos estaba en el barco.
-¿Dónde se habrán metido...? -murmuró para sí mismo, un poco decepcionado pero aún así tiene la determinación de encontrar a ambos.
Decidió bajarse a la isla a buscarlos (fue una mala idea). Caminó y caminó todo el día, preguntando a personas por aquí y por allá, pero no los encontraba. Y como era de esperarse (y algo que le suele pasar siempre) Zoro se perdió completamente, y ya no sabía ni en dónde estaba ni cómo volver al barco.
Mientras tanto, Sanji y Luffy estaban muy ocupados. Habían encontrado el lugar perfecto: un rincón bonito cerca de la playa, con árboles y flores, y con ayuda de Robin y Nami lo habían dejado precioso, lleno de adornos, luces y comida rica. Cuando ya estaba todo listo y era la hora acordada, Robin y Nami se despidieron, dejándoles el lugar impecable, y se fueron ellas dos a tener su propia cita romántica.
Al quedarse solos, Sanji y Luffy se miraron satisfechos: todo estaba perfecto. Solo faltaba cierta persona que es Zoro.
Fueron corriendo al barco a buscarlo, pero no estaba en ningún lado. Primero fueron al taller de Franky, pensando que tal vez estaba ahí. Al entrar, se quedaron paralizados. La escena que vieron fue muy extraña para ellos: Franky y Usopp estaban ahí, parados frente a unas piezas grandes que parecían estar construyendo o arreglando, pero no estaban trabajando... estaban muy ocupados besándose apasionadamente, abrazados y sin darse cuenta de que entraban.
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Tres almas, un solo amor
FanfictionSin buscarlo ni esperarlo, dos corazones se enamoraron de la misma persona al mismo tiempo. Lejos de pelear, Luffy y Sanji decidieron unirse para conquistar juntos al hombre que les había robado el sueño: Roronoa Zoro. Entre miradas, cuidados y much...
