Experience — Ludovico Einaudi
Toujours Pur
Los Black no eran simplemente una familia.
Eran un legado construido sobre mármol frío, retratos que observaban demasiado y apellidos pronunciados con el mismo respeto con el que otros pronunciaban plegarias.
En el mundo mágico, todos conocían a los Black.
Orion Black era recordado como un hombre silencioso.
No porque no hablara, sino porque nunca necesitaba elevar la voz para que los demás callaran.
Su presencia bastaba.
Walburga Black, en cambio, jamás necesitó silencio para imponer miedo.
Su voz podía atravesar habitaciones enteras como una maldición.
Las personas la recordaban erguida frente al tapiz familiar, corrigiendo incluso la postura de los niños más pequeños como si la pureza pudiera romperse por la manera incorrecta de sostener una cuchara.
Regulus Black era distinto.
El hijo perfecto.
El orgullo silencioso de la familia.
Donde Sirius representaba ruido, Regulus representaba obediencia.
Y luego estaba Sirius Black.
El desastre favorito de Hogwarts.
El heredero que parecía haber nacido con el único propósito de irritar a su familia.
Todos conocían historias sobre Sirius.
Algunas ciertas.
La mayoría peores de lo que realmente habían sido.
Como aquella vez en tercero cuando encantó las armaduras del pasillo principal para que inclinaran la cabeza únicamente frente a estudiantes de sangre mestiza.
O cuando apareció en Navidad usando una corbata dorada y roja únicamente para provocar a Walburga durante la cena.
—Pareces un traidor —escupió ella aquella noche.
Sirius solo sonrió.
—Y tú pareces sorprendida.
Ese era el problema con Sirius Black.
Nunca agachaba la cabeza.
Nunca.
Los Black habían construido su apellido durante generaciones sobre una sola idea:
La sangre lo era todo.
Y aunque el tiempo cambiara, aunque Hogwarts cambiara, aunque el mundo entero pareciera avanzar...
El lema familiar seguía colgado sobre ellos como una sentencia imposible de romper.
Toujours Pur.
Siempre puros.
...
—Entonces, ¿a quién invitarás al Baile de Yule?
Sirius levantó la vista desde el libro que fingía leer.
Frente a él, su amigo sonreía con esa expresión burlona que siempre aparecía antes de hacer preguntas incómodas.
El salón común estaba casi vacío a esas horas; solo el sonido de la lluvia golpeando las ventanas acompañaba la conversación.
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Don't Look at Anyone Else. | Fred Weasley
FanfictionHay amores que llegan sin pedir permiso. Y otros que arrasan con todo lo que encuentran. Él nunca pensó que sería el segundo... hasta que la vio a ella.
