PREFACIO

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Nací entre guitarras.

No es metáfora.

Es literal.

Crecí entre cables enredados, amplificadores viejos y discos que sonaban desde antes de que yo entendiera lo que decían.

Mi casa nunca fue silenciosa... y jamás quise que lo fuera.
Mis papás no solo escuchaban música... la vivían.
Se conocieron en un concierto de Michael Jackson, en México, en 1993. La primera y única vez que el rey del pop visitó mi país. El tenía 18 y ella 20.

Dicen que fue amor a primera vista.
Yo creo que fue algo más simple... y más peligroso.
Dos personas que sentían la música de la misma forma.

Desde ese día no dejaron de verse.
Hablaban durante horas de bandas, discos y películas favoritas.

Iban a conciertos juntos y podían pasar tardes enteras viendo musicales como Flashdance, Grease o Saturday Night Fever. Incluso cuando mi mamá estaba embarazada de Dante, mi hermano mayor, seguían escapándose a algún bar solo para escuchar a las bandas en vivo.

Mi papá trabajaba en Mixup.
Vivía rodeado de discos, recomendaciones musicales y clientes que podían quedarse horas hablando de bandas olvidadas.
Mi mamá trabajaba en un cine.
Siempre decía que las películas y la música servían para lo mismo: hacerte sentir menos solo.

Siempre es grato escuchar la historia de como se conocieron.

Mi papá dice que mamá le echó el ojo desde el momento en que llegó a su asiento.
O más bien... al asiento que ella juraba que era suyo.

Según él, ese fue su primer intercambio de miradas.
Mamá le reclamó de inmediato, asegurando que él estaba equivocado. Pero después de revisar el boleto otra vez, se dio cuenta de que no.

Se disculpó tan rápido como pudo... aunque también se puso roja hasta las orejas.

Papá, siendo papá, aprovechó el momento.

-Te perdono... pero mínimo invítame unos tacos saliendo de aquí.

Mamá soltó una risa corta.

-Ni en tus sueños, escuincle.

Eso, según mi papá, lo dejó completamente desconcertado.
Porque al parecer ninguna chica rechazaba sus "encantos".

Yo todavía me burlo de él por eso.

El concierto comenzó y, cada vez que podía, intentaba ofrecerle algo a mamá: un refresco, palomitas, cualquier excusa para hablarle otra vez.
Pero ella esquivaba cada intento como si ya supiera exactamente qué estaba haciendo.

Entonces comenzó a sonar Human Nature.

Las luces del estadio se movían sobre la multitud mientras mamá levantaba las manos emocionada, cantando junto a miles de personas.
Y fue justo ahí cuando un tipo sentado a su lado intentó abrazarla por la cintura.

Papá reaccionó de inmediato.
Mamá también.

El resultado: una bofetada para los dos.

Papá siempre cuenta que ni siquiera entendió qué pasó hasta escuchar el golpe.
Mamá, muerta de vergüenza, comenzó a disculparse entre risas.

-Perdón... perdón, reaccioné sin pensar.

Papá solo se agarró la mejilla y empezó a reír.

-¡Pero qué buen gancho!

-Ridículo, solo fue una bofetada.

-Pero de las buenas.

Después de eso, siguieron riéndose como si se conocieran de toda la vida.

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⏰ Son güncelleme: May 20 ⏰

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