Capitulo 1. "El inicio del comienzo"

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El reloj del pasillo marcaba las 5:42 de la mañana y el hospital ya estaba despierto.

No completamente. Nunca completamente.

El edificio parecía existir en un estado raro entre el insomnio y el agotamiento; luces amarillas encendidas a medias, ruedas de camillas rechinando a lo lejos, puertas abriéndose con lentitud. Afuera todavía estaba oscuro y una lluvia finísima golpeaba las ventanas altas del área administrativa.

Alemania permaneció quieto frente a la entrada principal unos segundos antes de entrar.

El gafete nuevo le colgaba del cuello. Todavía olía a plástico recién impreso.

"Internado clínico ******- Psiquiatría."

Le parecía ridículamente oficial para alguien que había dormido tres horas y llevaba el uniforme ligeramente arrugado por el trayecto en autobús.

Ajustó mejor las mangas de la bata blanca y entró.

El olor lo golpeó primero.

Desinfectante. Café viejo. Medicamento. Algo húmedo escondido detrás de las paredes.

Las puertas automáticas se cerraron tras él con un ruido seco.

-¿Practicante nuevo?

Alemania levantó la vista rápido.

La mujer detrás del escritorio de recepción ni siquiera lo estaba mirando; seguía escribiendo algo mientras sostenía un teléfono entre el hombro y la oreja.

-Sí.

-Firma ahí.

Le señaló una carpeta gruesa sin levantar la cabeza.

Alemania obedeció de inmediato. Su letra salió demasiado recta, demasiado cuidada para la hora que era.

Mientras firmaba escuchó cosas fragmentadas alrededor: -risperidona... -el paciente del 3B no durmió... -no, no pueden quitarle las correas todavía...

Sintió un pequeño nudo en el estómago.

No miedo exactamente.

Más bien... conciencia repentina.

Toda esa gente estaba realmente enferma. No eran casos clínicos en libros. No eran exposiciones universitarias.

Eran personas reales encerradas en ese edificio enorme.

-Primer día.

La voz vino desde su izquierda.

Suiza estaba apoyado contra la pared con un vaso de café en la mano.

Tenía cara de haber dormido incluso menos que él.

-Sí -respondió Alemania rápido-. Internado rotatorio.

Suiza lo observó un momento entero antes de extenderle otro vaso de café.

-Tómalo.

-No hace falta-

-Te ves a punto de desmayarte.

Alemania aceptó el vaso en silencio.

El café sabía horrible. Demasiado amargo. Demasiado cargado.

Perfecto para mantenerse vivo.

-Sígueme -dijo Suiza.

Caminaron por pasillos interminables.

Puertas automáticas. Ventanas reforzadas. Luces fluorescentes que zumbaban bajito.

Alemania intentaba memorizar todo: las rutas, las señales, los números de habitaciones, las estaciones de enfermería.

"No Trates Entenderlo"-Countryhumans RUSGER Stories to obsess over. Discover now