La iglesia de Hage estaba completamente en silencio a esas horas de la noche.
Todos dormían.
Bueno, casi todos.
El sonido seco de golpes contra madera resonaba detrás del edificio.
Asta respiraba agitado mientras seguía golpeando un viejo tronco con los puños vendados.
Uno.
Dos.
Tres.
La piel de sus manos ya estaba roja.
Pero no se detenía.
—Ya es tarde.
Asta giró la cabeza.
Yuno estaba apoyado contra la pared de piedra observándolo.
—¿Y tú qué haces despierto?
—Escucho tus gritos incluso dormido.
Asta soltó una pequeña risa.
Luego volvió a golpear el tronco.
—Voy a ser más fuerte que todos.
Yuno lo observó unos segundos.
—Sin magia no será suficiente.
El golpe de Asta se detuvo apenas.
Pero lanzó otro todavía más fuerte.
—Entonces entrenaré más que cualquiera.
Yuno no respondió.
Porque aunque nunca lo dijera...
Admiraba eso.
Todos en Hage sabían que Asta no tenía mana.
Ni una sola gota.
Mientras otros niños aprendían pequeños hechizos desde muy jóvenes, Asta jamás había conseguido usar magia.
Nada.
Ni siquiera una chispa.
Y aun así seguía entrenando como un obsesionado.
Como si realmente creyera que podía alcanzar algo imposible.
El viento nocturno recorrió el patio.
Yuno levantó ligeramente la mirada.
Algo se sintió extraño por un instante.
Como si el aire se hubiera vuelto pesado.
Asta también se detuvo.
Esa sensación otra vez.
Fría.
Vacía.
Duró apenas un segundo.
Desapareció enseguida.
—¿Qué fue eso...?
Yuno frunció levemente el ceño.
—¿Sentiste algo?
—...No lo sé.
Asta miró alrededor confundido.
Pero no había nada.
Solo oscuridad.
A lo lejos, escondido entre los árboles detrás de la iglesia, algo observaba.
Dos ojos rojos brillaron apenas unos segundos.
Luego desaparecieron.
A la mañana siguiente, el pueblo entero estaba revolucionado.
YOU ARE READING
Black Clover: El Defecto del Mundo
FanfictionEn un mundo donde la magia define el valor de una persona, Asta nació sin una sola gota de mana. Pero lo que parecía una maldición terminó convirtiéndose en el mayor error del propio mundo. Portador de un grimorio de cinco hojas y de la misteriosa A...
