Capítulo 1: ​"El objetivo invisible"

9 1 0
                                        

​Antes de que sonaran las doce campanadas para despedir el año, cumplí con uno de los rituales más básicos: elaborar una carta con mis propósitos para el ciclo entrante.

Demasiado cliché, diría yo; pero, para pasar un rato divertido con la familia, decidí seguir la corriente.

​Siempre sentí que escribir lo que queremos dejar atrás y nuestros más profundos anhelos para luego quemarlos era algo bastante banal.

Sin embargo, esta vez me di cuenta de dos cosas. Primero, la importancia de actuar con propósito. Si quieres hacer ejercicio, debes buscar métodos para comprometerte y no solo decirlo de boca hacia afuera, sino con hechos.

​La segunda, y la que considero más relevante, es que si ya tienes el objetivo en la mira, no lo busques por aprobación ajena o por ser el centro de atención; hazlo por ti, por tu propia satisfacción y crecimiento.

​Nunca entendí el sentido de quemar las cartas. Lo hacía con mi madre desde que tengo uso de razón, pero mis deseos nunca se cumplían.

Claro, ¿cómo se harían realidad mis sueños si no hacía nada al respecto?

​Pero este año viejo que se marchaba, lo pensé con la cabeza fría. Me propuse recorrer un camino difícil, pero que estoy segura valdrá la pena:

Encontrar un amigo leal...

​Un lugar para dosMga kuwentong kahuhumalingan mo. Tumuklas ngayon