"El poder no se presume. Se ejerce."
-Señor, juro que no sé cómo se filtró esa información...- La voz le temblaba. -Por favor... tengo familia. Al menos déjeme despedirme de ellos...
El hombre apenas podía mantenerse quieto. Estaba atado a una silla en medio del almacén, respirando rápido, como si el aire ya no alcanzara.
Nadie decía nada.
Todos esperaban a Tom.
Pero Tom Kaulitz seguía sentado al fondo, tranquilo, revisando mensajes en su teléfono mientras sostenía un vaso de whisky entre los dedos. La luz tenue marcaba apenas el piercing plateado en su labio mientras mantenía la vista fija en la pantalla.
Como si aquello no tuviera importancia.
Como si la vida del hombre frente a él ya estuviera decidida desde antes de empezar.
Uno de los presentes tragó saliva antes de hablar. -Jefe... ¿qué hacemos con él?
Eso bastó para que Tom levantara la mirada.
Lento.
Molesto.
No por el hombre atado.
Por la pregunta.
-Si todavía preguntas eso... no entendiste el problema.
El silencio cayó pesado.
Luego vino el disparo.
Seco.
Rápido.
El cuerpo dejó de moverse casi al instante.
Nadie reaccionó.
La sangre comenzó a extenderse lentamente sobre el suelo oscuro mientras Tom se ponía de pie y limpiaba con calma las pequeñas gotas que habían salpicado ligeramente su sudadera negra.
-Limpien esto.
Y salió del lugar.
-K.
La voz de su acompañante lo alcanzó apenas cruzaron el pasillo.
Era de los pocos que podían llamarlo así.
Tom encendió un cigarro sin detenerse.
-Es mejor que vayamos a la carrera -continuó el otro-. Me dijeron que ese bastardo va a estar ahí.
Tom soltó el humo lentamente.
-¿Preparaste todo?
El hombre no respondió.
No hacía falta.
Nadie que trabajara para Tom Kaulitz se permitía llegar sin haber entendido la orden antes de escucharla completa.
La ciudad seguía viva afuera.
Siempre lo hacía.
Las luces de neón iluminaban el enorme estacionamiento clandestino mientras los motores rugían con violencia. El olor a gasolina, humo y dinero fácil llenaba el ambiente.
Las apuestas corrían de mano en mano.
Chicas semi-desnudas recorrían el lugar recogiendo fajos de billetes mientras la música hacía vibrar el suelo.
Todo parecía adrenalina.
Pero no lo era.
Nunca lo era cuando Tom estaba presente.
Su auto negro apareció lentamente entre la multitud. La sudadera oscura caía suelta sobre su cuerpo alto mientras avanzaba entre la gente acompañado por el humo del cigarro y las miradas incómodas que comenzaban a seguirlo.
Uno por uno, comenzaron a bajar la voz.
Algunos apartaron la mirada.
Otros simplemente fingieron no verlo.
Porque todos sabían lo mismo:
Tom Kaulitz no asistía a las carreras por diversión.
Las carreras eran negocios.
Reclutamiento.
Lealtad.
Control.
Entonces pasó.
Primero, un chispazo... Pequeño.
Casi invisible entre tantos motores.
Y un segundo después...
La explosión iluminó todo el lugar. El vehículo salió despedido envuelto en fuego mientras la multitud gritaba y comenzaba a correr en pánico.
El caos estalló de inmediato.
Excepto en Tom.
Él ni siquiera se movió.
Solo observó el incendio reflejarse en sus ojos.
Como si estuviera pensando...
Calculando.
-¿Qué carajos fue eso...?
-Ese era el auto más rápido...
-No fue un accidente...
Los murmullos crecían alrededor.
Tom seguía mirando el fuego.
Quieto.
Entonces sonrió apenas.... Una sonrisa mínima.
Peligrosa.
-Encontraron la forma correcta de llamar mi atención. ¿No?
Y por primera vez en toda la noche...
pareció realmente despierto...
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THE PRICE OF POWER
FanfictionBy ViL Con la participación de Tom Kaulitz. En un mundo de policías y presidentes. Tom es más del tipo, jefe de jefes. El poder lo es todo aquí.
