La primera vez que Kim Mingyu vio a Jeon Wonwoo, olvidó cómo hablar correctamente.
Y eso, honestamente, era bastante vergonzoso.
Porque Mingyu llevaba años trabajando con empresarios importantes, inversionistas extranjeros y personas capaces de destruir contratos millonarios con una sola mala respuesta. Estaba acostumbrado a mantener la calma incluso bajo presión.
Pero entrar a aquella cocina y encontrarse con Jeon Wonwoo fue diferente.
El evento internacional de la empresa avanzaba sin problemas. Mingyu había pasado toda la tarde supervisando cada área del hotel: iluminación, seguridad, prensa, logística. Todo debía salir perfecto.
Lo último que faltaba era revisar cocina.
—El chef ejecutivo ya llegó hace una hora —le explicó uno de los coordinadores mientras caminaban hacia atrás—. Está terminando el montaje del menú principal.
Mingyu asintió, luego cruzó las puertas de cocina.
El calor lo golpeó primero, después el ruido, órdenes rápidas, metal chocando, fuego encendido.
Y en medio de todo eso estaba él.
Vestido completamente de negro, revisando platos con una concentración absurda, como si el resto del mundo no existiera alrededor. Alto, serio, impecable incluso dentro del caos de cocina.
—La salsa está demasiado pesada. Háganla otra vez.
La voz tranquila del hombre bastó para que tres cocineros se movieran inmediatamente.
Mingyu lo observó unos segundos más de lo normal.
Entonces uno de los coordinadores habló:
—Chef, él es el director Kim Mingyu.
Wonwoo levantó la vista.
Y Mingyu tartamudeó.
Literalmente.
—Y-yo soy Kim Mingyu.
Silencio.
Un cocinero dejó de moverse, alguien tosió y Mingyu sintió deseos reales de desaparecer.
Porque Kim Mingyu jamás tartamudeaba.
Pero Wonwoo solo inclinó ligeramente la cabeza.
—Jeon Wonwoo. Mucho gusto.
Su voz era inesperadamente suave.
La conversación no duró más de cinco minutos. Revisaron detalles del evento, tiempos del servicio y algunos cambios mínimos del menú. Luego Mingyu volvió al salón principal y Wonwoo siguió trabajando como si nada importante hubiera pasado.
Pero para Mingyu sí había pasado algo importante.
Porque durante el resto de la noche siguió pensando en él.
En su voz, en la manera firme en la que daba órdenes, en lo bonito que se veía concentrado.
Fue ridículo.
Más todavía cuando, dos semanas después, terminó sentado en uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad solo porque quería volver a verlo.
El restaurante de Wonwoo era exactamente como él:
elegante, minimalista y absurdamente perfeccionista.
Mingyu había reservado una mesa usando la excusa de una "reunión casual de negocios", aunque honestamente ni él mismo sabía qué estaba intentando hacer.
No esperaba que Wonwoo saliera personalmente a recibirlo.
—Director Kim.
Mingyu levantó la vista de inmediato.
Wonwoo llevaba ropa mucho más simple que la del evento. Filipina gris, mangas remangadas y lentes redondos descansando sobre la nariz.
Se veía menos intimidante pero igual de atractivo.
Peor para la estabilidad mental de Mingyu.
—¿Vino solo? —preguntó Wonwoo.
—¿Eso es triste?
—Un poco.
Mingyu soltó una risa antes de poder evitarlo.
Y por primera vez, Wonwoo sonrió apenas.
Esa noche hablaron más de lo esperado, no de negocios o del evento.
Fue extrañamente fácil y eso comenzó a darle esperanzas a Mingyu.
Después de aquella noche comenzaron a verse seguido.
Primero como excusas pequeñas.
Mingyu lo invitaba a desayunar o por un café.
Luego empezó a convertirse en costumbre.
Mingyu aparecía en el restaurante aunque no tuviera hambre. Wonwoo aceptaba salir incluso cuando estaba cansado y había tenido una jornada laboral de doce horas.
Y poco a poco, sin darse cuenta exactamente cuándo ocurrió, comenzaron a hacerse espacio dentro de la vida del otro.
Mingyu aprendió rápidamente que Wonwoo era completamente distinto fuera de cocina.
Seguía siendo perfeccionista, sí.
Pero también era tranquilo, amable y ridículamente atento.
Recordaba cómo tomaba el café, le enviaba mensajes para saber si había llegado bien a casa, se quedaba dormido sobre el hombro de Mingyu cuando trabajaba demasiado.
¿Y Mingyu?
Mingyu se enamoró de manera estúpida.
Tan estúpida que seis meses después ya estaba buscando departamentos más grandes "solo por curiosidad".
Un año y medio después, le pidió matrimonio.
No fue en un restaurante elegante ni frente a cientos de personas.
Fue en casa.
Una madrugada cualquiera después de que Wonwoo llegara cansado del restaurante y encontrara a Mingyu dormido en el sofá esperándolo.
Wonwoo todavía seguía medio dormido cuando Mingyu, nervioso por primera vez en años, le mostró el anillo.
—¿Te quieres casar conmigo?
Wonwoo lo miró en silencio durante varios segundos.
Luego sonrió y dijo:
—Claro.
Como si fuera la respuesta más obvia del mundo y honestamente, lo era.
Porque para ese punto ya no existía una vida donde Mingyu no pudiera imaginar a Wonwoo dentro de ella.
Tres años después de casarse, seguiría pensando exactamente lo mismo.
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Vida. [Minwon]
Фанфикшн[Si hay alguien a quien Mingyu ama, es a su esposo Wonwoo] ⩩ MINWON ˙๑ ⩩ Capitulos cortos˙๑ ⩩ M-preg˙๑ • Esta historia tiene contenido sensible, drama, humor.
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