Capitulo 1

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El aire estaba frío aquella mañana, aunque la primavera ya había comenzado. Jungkook no recordaba cuándo había dejado de sentir las estaciones como antes… quizá desde hace cuatro años.

Cuatro años desde que el mundo se detuvo.

De pie frente a la lápida, con las manos dentro del abrigo negro, Jungkook observaba el nombre grabado como si pudiera cambiar si lo miraba lo suficiente.

Kim Taehyung
1998 – 2022

—Sigo odiando este lugar —murmuró Jimin a su lado, cruzándose de brazos—. Es demasiado… definitivo.

—Porque lo es —respondió Yoongi con su tono bajo, sin apartar la mirada del suelo.

Jungkook no dijo nada.

No podía.

Cada año era igual. El mismo nudo en la garganta, la misma sensación de vacío en el pecho, como si algo dentro de él siguiera esperando que todo fuera una mentira.

Pero no lo era.

Había visto el auto destrozado.
Había escuchado las palabras.
Había sentido cómo su vida se rompía en ese instante.

—Deberíamos irnos —dijo Yoongi después de un rato—. No creo que quedarte aquí te haga bien.

Jungkook negó suavemente.

—Cinco minutos más.

Jimin suspiró, pero no insistió.

El silencio cayó entre los tres, pesado, incómodo… lleno de cosas que nadie se atrevía a decir.

Porque la verdad era simple:

Jungkook nunca volvió a ser el mismo.

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Cuatro años atrás…

Tenía 22 años cuando perdió a Taehyung.

Y apenas un año después… se casó.

No por amor.

Nunca por amor.

Su familia lo había presionado, manipulando cada emoción rota, cada momento de debilidad. Le dijeron que era lo mejor, que necesitaba estabilidad, que debía seguir adelante.

Y así apareció IU.

Dulce, amable, paciente… demasiado buena para alguien como él en ese momento.

Ella sí se enamoró.

De verdad.

Jungkook lo sabía desde el principio.

Pero él… no pudo corresponderle.

Lo intentó. Lo intentó muchas veces. La respetaba, la cuidaba, la quería incluso… pero no como esposa. No como pareja.

Para él, IU era más como una amiga cercana atrapada en un matrimonio que ninguno de los dos merecía vivir así.

Y aun así… seguían adelante.

Porque a veces la vida no te pregunta qué quieres.

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Presente — Tailandia

El sonido del ventilador llenaba la pequeña sala mientras Tae sostenía el teléfono con una mano, mirando por la ventana.

—No es tan fácil, Namjoon… cambiar de nombre legalmente no es solo firmar papeles.

Sombras de un amor que no murió Stories to obsess over. Discover now