Duelo

153 41 11
                                        

Al volver a casa, la mirada de Katsuki estaba perdida y evitaba a toda costa toparse con esos ojos jade.

¿Porque?

Porque cada vez que los miraba recordaba que mató lo único que verdaderamente lo unía a su alpha.
Sus bebés...

Katsuki se abrazaba a sí mismo mientras mordía su labio inferior al volver a llorar.

--Kacchan... -Izuku quiso tocar su hombro, pero el contrario se apartó.

--No. Por favor -pidió antes de ir a su cuarto, topándose con su madre en el camino, quien se preocupó al verlo en ese estado, pero no detuvo su andar.

Mitsuki sabía, había visto el mensaje en el celular de su hijo donde se le recordaba una consulta médica para el control de los cachorros y ahora verlo así después de salir en brazos de su pareja solo significaba una cosa.
Así que fue a la sala para ver a su yerno igual de destrozado.

--¿Cuándo pensabas hablarme de ese embarazo? -preguntó con amargura, escuchando un suspiro pesado- ¡Esto iba en contra de todo! Tú sabías que eso podía terminar mal al ser algo... Antinatural. -ni un gruñido la paró- No entiendo cómo es que fueron en contra de la misma biología.

Izuku estaba harto y no era en este momento que quería pelear con alguien por las decisiones que tomó al unirse con Katsuki.
Ahora no valían la pena.

--La verdad. Ni yo lo entendí en un principio... Sabía que la idea de una familia sería imposible, pero luego estaba ahí, ante mis ojos, confirmado por el mismo doctor. Mi Kacchan estaba en cinta. Eso fue algo de los dos... algo que anhelábamos en secreto. -hablo con una leve sonrisa y un pequeño brillo momentáneo en sus ojos que se apagaron al instante siguiente- ... Y que ahora ya no está.

Mitsuki sintió lástima por él.

--¿Entonces dejaras a mi niño ahora que no carga nada tuyo dentro de sí?

Izuku la miró con una mezcla de enojo y frustración, dudando por unos segundos, pero su respuesta era la misma.

--No. -Respondió mirándola a los ojos- Amo a Katsuki, haré de él mi esposo. Así que no, no me alejaré... Pero ahora necesita algo de tiempo y espacio. 

--Claro, después de todo, una madre siente una fuerte conexión con su cachorro desde el primer instante. Y su luto no es fácil de llevar.

Hubo silencio en la sala, nadie dijo nada por un momento hasta que unas fuertes feromonas en el aire captaron la atención de ambos alphas.

--¿¿Un Omega?? -dijo algo desconcertada la mayor, aunque al ver la reacción del pecoso supo que no era así.

Izuku estaba asustado; esa cantidad de feromonas no iba a traer nada bueno, pero ¿por qué ahora?

--Kacchan... -dijo parándose de golpe y dirigiéndose a la habitación donde encontró a un rubio fuera de sí.

Aún lloraba, ambos; su lobo también estaba presente. Lo supo por el tono dorado en uno de sus iris.

--Esta sensación es horrible -mencionó- Necesito a mis cachorros... O voy a enloquecer... Deku -dijo extendiendo su mano para invitar a su prometido a un nuevo nido que había fabricado en ese instante- Sé que aún podemos darte cachorros. Podemos hacerlo bien esta vez -su sonrisa forzada le estaba dañando, pero necesitaba con urgencia algo que reemplace el vacío que siente.

--No, Kacchan -dijo abrazando al rubio, quien se quedó inmóvil ante aquel acto que fue muy inesperado para él.

--¿Por qué? -dijo mojando el hombro del pecoso con sus lágrimas- Danos otra oportunidad. -pidio con temor mientras se aferraba a su prometido- Todavía soy fertil, p-podemos intentarlo otra vez. -se separó un poco del contrario para verlo a la cara y poder acunarla con sus manos.

--Kacchan. Para, por favor -dijo con tristeza al ver lo roto que quedó su amado.

--No, NO, yo... Yo puedo darte muchos hijos, Deku.

--Kacchan...

--Seremos una gran familia, muy numerosa.

--No...

--¡Puedo hacerte muy feliz! ¡SOLO DAME MÁS CACHORROS! -ya no podía, no tenía fuerzas, así que se dejó caer, llorando en silencio.

--Amor -se arrodillo para estar a su altura y volver a abrazarlo, pues no dejaría que su novio se ahogara en la culpa, el dolor y la tristeza.

--Solo no nos abandones. -habló su lobo- No puedo seguir sin ti.

--Jamás lo haríamos. Cariño, escúchame bien, ¿sí? -habló acariciando sus cabellos dorados con ternura- Yo te amo por quien eres, no por lo que puedas darme. -pudo escuchar un pequeño hipido- Y claro que me dolió la pérdida de nuestros cachorros... pero no por eso te voy a abandonar ni te exigiría más. Cariño, hay que sanar primero; quiero verte sonreír otra vez, quiero ver ese brillo en tus lindos ojitos.

--No se si pueda...

--Vas a poder, ya lo verás. Yo te ayudaré.

--... No te merezco. Deku... -dijo en un hilo de voz, mientras ocultaba su cara en el pecho del contrario.

Se quedaron ahí un momento, un largo momento llevando el duelo de sus cachorros en silencio; ahorita no querían dar explicaciones, solo querían un poco de consuelo mutuo y olvidarse de todo el mundo.

Ahorita solo son ellos, dos padres, dos amantes, dos corazones, dos almas heridas y varios sentimientos por dos criaturitas que no llegaron a tener entre sus brazos, pero que ahora son sus dos angelitos más preciados en el cielo.

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Apr 26 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

ContraNatural (DkBk)Where stories live. Discover now