siento que desde que llegaste a mi vida, tú para mí significaste la luz que nunca había podido ver, llegaste para sacarme de ese hoyo del que estoy constantemente cayendo y del que creo no poder salir, tu llegaste como un milagro, como ese que se espera con ansias y con fe por muy imposible que pueda llegar a ser, tu llegaste para seguirme perseguirme y salvarme, pero perdiéndote a ti mismo en el camino, corriendo todo el tiempo detrás de mí intentando cuidarme de tanto que resulta inútil si lo externo nunca fue tanto para mí, lo que tanto es soy yo, y yo para ti soy eso que te está quebrando, eso que llego para romperte y apagar el sol de tus ojos, soy esa tragedia que es peor que la silenciosa, soy la tragedia anunciada, esa que se sabe desde el inicio que será caótica, esa que tanto tú como yo sabemos que no resultará en eso que ambos anhelamos. No entiendo porque sigues aquí prefiero callar si eso hará que te quedes conmigo un ratito más, soy tan egoísta que me quiero ir, pero también mi egoísmo es tan grande y fuerte que no quiero irme para que ninguna otra mujer tenga la fortuna de ser la razón de esa profunda eternidad que crece con cada beso, con cada mirada con cada aroma con cada cosa que tenga que ver con tener el placer de tocar tus manos o sentir la envoltura de tu alma. soy tan egoísta que no dejaré que esa sonrisa le pertenezca a ninguna otra mujer, soy tan egoísta que no dejaré que te vayas a menos que me lo pidas de rodillas, soy tan egoísta que te daño para sanarme, soy tan egoísta que te atormento incluso cuando no sabes que lo estoy haciendo, soy tan egoísta que te estaré escribiendo para poder cumplir una promesa que sé que no cumpliré, porque yo para ti soy un segundo y tú para mí eres mi vida.
