Todavía recuerdo el día en que todo dejó de ser normal.
El día en que dejé de importar.
Perdí a todos.
Y después de eso... me perdí a mí mismo.
El mundo no siempre fue así. O al menos eso dicen.
Dicen que antes las personas crecían, soñaban, vivían sin máscaras en la cara ni aire contaminado en los pulmones. Dicen muchas cosas.
Pero lo único que yo sé es esto: el mundo se rompió hace mucho y nadie quiso arreglarlo.
El egoísmo lo consumió todo. Primero fueron los científicos, creando armas que nadie entendía. Luego el aire se volvió pesado. Después, el agua dejó de ser segura. Y cuando el planeta ya no pudo sostener a nadie...
Ellos se fueron.
Los ricos.
Los poderosos.
La "salvación" del mundo.
Construyeron una ciudad en el cielo. Una plataforma flotante donde el aire aún era limpio... para ellos.
El resto fue olvidado abajo. Abandonado.
El mundo fue dividido en veinticuatro distritos.
No por orden. No por justicia. Sino por necesidad.
Cada uno fue obligado a sobrevivir como pudiera. Montañas, océanos, desiertos, ruinas. La capital lo llamó "organización". Pero todos sabían la verdad; era control.
Los distritos más cercanos a la letra Z vivían peor. Nosotros vivíamos entre las ruinas de lo que alguna vez fueron ciudades. El aire mataba lento. Sin máscara, no pasabas de un minuto. Y si sobrevivías demasiado tiempo... el cuerpo simplemente se rendía.
Pero incluso en ese mundo... algunos seguían llamando eso vida.
—¡Jeno! —la voz rompió el silencio como siempre.
Abrí un ojo desde el sofá.
Chenle estaba frente a mí, agitando su pantalla como si eso explicara todo.
—Dime que no es otra misión estúpida.
—Depende de lo que llames estúpido —sonrió.
—Todo lo que implique levantarme de este sofá.
Recibí un golpe en el brazo.
—Eres increíblemente dramático.
—Y tú increíblemente molesto.
Chenle suspiró y cambió la pantalla.
—Taeyong te asignó algo.
Me senté a duras penas.
—¿Cuánto pagan?
—Ni siquiera escuchaste primero...
—Es importante.
Otra vez el golpe.
—Dos cajas de recursos.
—¿Comida?
—Probablemente.
—Entonces sí es importante.
—Todo es comida contigo —murmuró Chenle.
—Tal vez todo es supervivencia aquí.
Antes de que pudiera seguir, la puerta se abrió de golpe.
—¡El príncipe desapareció!
KAMU SEDANG MEMBACA
Fragments of Air
Fiksi PenggemarEl mundo ya no pertenece a quienes lo habitan. Desde la capital flotante, los poderosos gobiernan mientras el resto de la humanidad sobrevive en distritos contaminados, respirando aire prestado y obedeciendo un sistema construido sobre ambición y mi...
