Se quedó una vez más, aun sabiendo que no debía. No por amor... sino por costumbre.
No siempre fue así.
Hubo un tiempo en el que el silencio me incomodaba. Lo llenaba con cualquier cosa: conversaciones vacías, risas que no sentía del todo, personas que estaban...pero no se quedaban. Me aterraba escucharme, enfrentar lo que pensaba cuando nadie más estaba hablando por mi.
Porque estar acompañada, aunque fuera a medias, parecía suficiente.
O eso me repetía.
Aprendí a ignorar las pequeñas incomodidades. Esa sensación en el pecho cuando algo no esta bien. Las dudas que parecían y que rápidamente disfrazaba con excusas. Aprendí a quedarme...incluso cuando todo dentro de mi pedía irse.
Y me quedé muchas veces.
Me quedé cuando no me elegían del todo. Cuando las palabras no coincidían con las acciones. Cuando empecé a sentirme más sola estando con alguien... que estando realmente sola.
Pero hay un punto en el que algo se rompe.
No hace ruido. No es dramático. No hay gritos ni despedidas memorables. Es más silencioso que eso. Más definitivo.
Darte cuenta de que te estás perdiendo por intentar no perder a otros.
De que te has estado traicionando en pequeñas dosis, todos los días.
De que has confundido compañia con presencia... y costumbre con amor.
Y entonces, un día, simplemente... te cansas.
No de los demás.
De ti.
De aceptar menos.
De quedarte donde ya no eres tú.
De seguir ignorando esa voz interna que lleva demasiado tiempo intentando hacerse escuchar.
Ese día no hice promesas. No hubo discursos ni decisiones impulsivas.
Solo elegí algo distinto.
Elegí irme.
Elegí el silencio.
Elegí quedarme conmigo.
Y al principio, dolió.
El silencio no era paz. Era ruido contenido. Pensamientos que no podía evitar. Recuerdos que aparecían sin pedir permiso. Versiones de mí que no reconocía... pero que siempre habían estado ahí.
Estar a solas no era fácil.
Pero era honesto.
Y por primera vez en mucho tiempo... eso era suficiente.
YOU ARE READING
A solas
Short StoryA solas aprendió que la compañía más peligrosa era la equivocada. Desde entonces, eligió el silencio...porque ahí, al menos, podía escucharse.
