Había una vez una vaca que pastoreaba por la granja probando cada pasto del lugar en algunos sitios el pasto era más suave y denso y en otros era escaso y difícil de digerir. Todos los días la vaca Paty hacía un recorrido en busca del mejor,pero al distraerse con los sabores y texturas de los diferentes tipos de pasto se encontró dentro de la habitación del dueño de la granja. Paty no sabía cómo habíallegado allí, aunque eso no era lo que captaba su atención sí no un enorme Televisor que estaba allí. Observaba un grupo de mujeres en traje de baño las cuáles desfilaban y era vitoreadas por un grupo de caballeros, se fijó con detalle en sus delgados cuerpos y en cuanta admiración causaban a los del sexo opuesto.
De pronto la vaca tropezó con un espejo para su sorpresa se vió reflejada en él. Al principio no sabía que era su reflejo así que creyó que otra vaca la observaba cuándo con su hocico tocó el espejo se dió cuenta de que era su reflejo, comenzó a detallar su cuerpo empezando por su cabeza, luego sus orejas, ojos, patas y por último su cola. Jamás se había visto, pero lo que más le sorprendió era lo enorme y gorda que ella era, a diferencia de las mujeres que aparecían en la televisión y por las cuáles los hombres se sentían tan atraídos.
Salió de la habitación antes de que el granjero la fuese a encontrar allí y volvió a su establo donde se encontraba su madre y el resto del ganado. Los observó a todos uno por uno; detallando de forma minuciosa cada rasgo y características de las vacas y toros de la granja.
Preguntándose ¿por qué eran tan grandes y gordos? ¿y por qué? las hembras en vez de ser delgadas;como las mujeres de la televisión era todas muy gordas. Se preguntaba ¿por qué éramos tan diferentes? así que decidió preguntarle a su madre.
