Dear diary.

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Desde el comienzo de los tiempos, las criaturas que habitan nuestra tierra han forjado un sistema de creencias que perduran hasta nuestros días, viniendo de generación en generación para ser transmitidos a los más jóvenes, quedando completamente en ellos, si creerlo o no.

La mayoría siempre ha preferido las historias donde hay amor de por medio, creando realidades imaginarias dónde las parejas viven felices; debido a esto, no es de sorprenderse de la existencia de las llamadas, almas gemelas.

Se cuenta que, cuando las estrellas caían directamente hacia la tierra, sus cuerpos se fragmentaba en 2 pedazos, tomando vida y consciencia después de caer y convirtiéndose en un ser completamente individual.

Pero, los 2 seres vivían con un enorme vacío en su centro interior y en lo más profundo, sabían que algo les faltaba. Era claro que debía ser encontrado de una u otra forma. Muchas criaturas encontraron a su otra mitad por su propia cuenta, pero otros no contaban con la misma suerte y sufrían por toda su vida hasta que finalmente su llama se apagaba lentamente.

No existía ninguna forma sertera que te llevará directamente con tu alma gemela, por lo que las criaturas poco a poco comenzaron a dejar de lado ese llamado interno de su alma, y, con el tiempo, todos se olvidaron de tal insignificante cosa. Siendo que en la actualidad, solo es una leyenda que solo un niño creería.

O eso era lo que pensaba.

Desde que era una pequeña criatura, mi vida fue, bueno, ni siquiera la recuerdo con certeza. Tengo vagos recuerdos de tener muchas amigas, de estar rodeado de una inmensidad de criaturas y nunca estar solo. Pero, ¿Por qué siempre sentí ese vacío interno?

Todos estaban ahí, pero a la vez, no lo estaban realmente. Solo me miraban cuando tenía una muñeca nueva o tenía una historia que contarles a todos, pero ante el más mínimo raspón que me generara, nadie estaba realmente dispuesto a tenderme una mano.

Con el tiempo, esas amistades se deshicieron más rápido que papel en agua y termine solo, de nuevo.

Las cosas en casa tampoco eran mejores, entre más crecía, más se me exigía ser sobresaliente en cualquier cosa que se me ocurriera hacer. Parecía que mis padres querían arreglar el fracaso de mi mayor, y colocaron todas sus expectativas en mi. Pasaba más tiempo estudiando, que nunca tuve la oportunidad de fijarme en las amistades o lo que fuera que me rodaban.

Prefería no estar solo, aunque las otras criaturas solo estuvieran conmigo por mera y simple pena.

A pesar de mi nula capacidad de divagar en mis antiguos recuerdos,   recuerdo cómo fue que todo comienzó.

Mi mundo de sobresalientes, etereo y perfecto como siempre lo había mentido, comenzó a derrumbarse de repente y sin ningún aviso. Había llegado una nueva humana a la zona, parecía tímida, callada. Por un segundo, incluso me recordó a mi mismo.

Realmente yo no la conocía, para nada. Estábamos en 2 mundos distintos, y ella había formado su propio grupo de criaturas, y claro, yo seguía en mi pobre intento se amistad errada. Y tampoco es como que estuviera realmente interesado en ella; sino se metía en mi camino, ¿ Por qué debería enfocarme en ella?

Bueno, lo hizo.

Todos se dieron cuenta, todos no tardaron en remarcarme lo obvio. Alguien había igualado todo por lo que yo había trabajado, alguien se había atrevido a competir en mi campo dominado, y no estaba dispuesto a entregar todo mi valor.

Sin razón aparente, comencé a odiar a esa humana. Es irónico porque nunca me había acercado a hablar con ella ni en la más mínima ocasión, pero aún así yo la odiaba. Era mi rival académico, por ella mi primer lugar en todo estaba tambaleándose en una cuerda floja inexistente, y si quería seguir siendo el orgullo de todos, debía odiarla con más fuerza, supongo.

The Yellow String Where stories live. Discover now