Mucho antes de que el cielo de Cybertron se tiñera de rojo por el fuego de la guerra, el planeta brillaba con una luz dorada y pacífica. En aquellos días de la Edad de Oro, un joven y humilde archivista de Iacon, llamado Orion Pax, pasaba sus ciclos rodeado de datos antiguos y registros históricos, soñando con un mundo más justo.
Por otro lado, en los pozos de Kaon, la violencia y el clamor del público coronaban a un gladiador invicto, un titán de metal que desafiaba al corrupto sistema de castas: Megatronus.
El destino, o quizás el mismísimo Primus, cruzó sus caminos en el Senado de Cybertron. Megatronus acudió a presentar sus ideales de libertad, y Orion quedó cautivado no solo por la fuerza de sus palabras, sino por el fuego de convicción que ardía en su chispa. A su vez, Megatronus encontró en Orion algo que jamás había visto en las arenas de combate: una empatía infinita, una mente brillante y una pureza que calmaba su propia furia interna.
Las reuniones secretas en los límites de Iacon y Kaon no tardaron en convertirse en algo más profundo. Lo que comenzó como una alianza ideológica se transformó en un amor genuino y devoto. Se complementaban a la perfección: Orion era la brújula moral, y Megatronus era el escudo protector.
Decidieron que no querían ocultar lo que sentían. Frente a un pequeño grupo de aliados de confianza, y desafiando las estrictas normas sociales de Cybertron, unieron sus chispas en un ritual sagrado. Se casaron, jurándose lealtad eterna, prometiendo que juntos cambiarían el destino de su planeta para mejor.
El fruto de ese amor no tardó en llegar. De la unión de sus matrices de energía nació una pequeña y brillante chispa que tomó la forma de un diminuto sparkling. Lo llamaron Bumblebee, por el vibrante color amarillo de su armadura y el zumbido constante y alegre que emitía su pequeño motor.
Bumblebee era la viva imagen de la felicidad de sus padres:
• Tenía los ópticos grandes y llenos de curiosidad de Orion.
• Poseía la valentía indomable y la energía desbordante de Megatronus.
Durante un tiempo, el hogar que construyeron estuvo lleno de risas, juegos y una paz perfecta. Orion observaba a su esposo acunar al pequeño Bumblebee entre sus enormes y poderosas manos de gladiador, con una ternura que nadie más en el planeta conocía. En ese instante, Cybertron parecía un lugar perfecto, y el futuro brillaba con la promesa de una familia unida.
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La pequeña abeja del rey
FanficAntes de la guerra Orión un archivista de iacon se enamoro de megatronus un gradeador de las fosas de kaon ambos compartían algo en común el sueño de un cybertron sin castas ni estatus sociales su amor era tanto que se casaron y al pasar de los años...
