¡Vamos, Saray, que no llegamos a la fiesta de Gonzalo! —gritó Sara desde el pasillo.
¡Ya voy! Me pongo gloss y bajo.
Llevaba semanas sin salir de casa. Hacía un mes que mi hermano estaba en el hospital, tras una cirugía de emergencia provocada por sus "maravillosos amigos". Desde entonces, todo me parecía gris. Al menos ya había empezado a asimilar que Sara, mi mejor amiga de toda la vida, estuviera saliendo con él. Llevaban juntos algo más de tres meses, y aunque al principio fue raro, tengo que admitir que es la mejor cuñada que he tenido.
-¡Saray! ¡Nos vamos ya! Ianis acaba de pasar a recoger a Alba, y mi hermano está abajo esperándonos.
-Okey... ¿Qué tal me veo?
Sara me miró un segundo, como sorprendida. No era para menos. Hace días que mis ojeras parecían tatuadas en mi cara, pero con algo de maquillaje había logrado disimularlas.
Te ves preciosa, como siempre —dijo con una risita coqueta.
Vámonos ya, que Inés me está petando el móvil —añadió, revisando su WhatsApp.
Entonces sonó el timbre. Al abrir la puerta, se me paró el corazón. Allí estaba Adrián, el chico del que he estado enamorada desde los siete años. Alto, guapo, con esa sonrisa de "nunca he roto un plato", y aún sin novia. Inexplicable.
— Hey, chicas, ¿estáis listas?
— Claro —respondí con voz firme, intentando parecer tranquila.
— Sara, ¿qué hace aquí? —le susurré mientras bajábamos las escaleras.
— Lo llamé yo —dijo con una sonrisa orgullosa.
— ¿Por qué? No hacía falta que viniera...
— Sí que hacía falta. Es tu primer amigo chico. Siempre pensamos que eras lesbiana.
— ¿Cómo se te ocurre? ¡Va a ir Gabriel! Si me ve con él...
-Gabriel es el pasado. Adrián es el presente. Deja de pensar en tu ex. Rompisteis hace un mes.
— Sí, pero se va a poner furioso...
— ¿Y qué más da? Si no recuerdo mal, te engañó con una de su pueblo.
Justo en ese momento, Adrián se giró hacia nosotras con esa sonrisa tranquila.
— Os llevo yo. Tu hermano está con su novia en el cine y.... como no tengo nada mejor que hacer, me apunto.
— Okey... pero no corras, que me mareo antes de llegar —bromeó Sara.
— Gracias por llevarnos, Adrián —dije, notando cómo se me subía el color a las mejillas
— De nada. Además, ya era hora de sacarte de casa —respondió entre risas.
— Jajaja... qué graciosos —solté en tono sarcástico.
—No te enfades, que esta noche hay que disfrutar —dijo Sara, dándome un codazo.
— Vale, vale... lo que digáis.
Esa noche fue mágica. Iba a comenzar nuestro último año: 2º de bachillerato. Bailamos, bebimos, cantamos y reímos como si no existiera el mañana. Entre la gente, algunos desconocidos de bachillerato y otros mayores. Y, claro, mis amigas no podían faltar.
Especialmente Alba, que nunca se pierde una fiesta. Pero esta vez no estaba bailando bachata como siempre. La vi en un rincón, besándose con Ianis con una intensidad que solo se ve en las películas.
YOU ARE READING
LO QUE NO DIJIMOS
Teen Fictionesta novela la escribí con 13 años sobre mi amor platónico no es un titulo q me gusto tampoco pega pero es la verdad trata sobre el amor y la comprensión
