Qué tal chicos, espero que estén bien. Esta es una nueva historia. Este es un crossover de Naruto x Gravity Falls y quiero hacer algo que no hacen en muchos fics: mostraré cómo Naruto se acopla a su nueva vida dos años antes del inicio de la serie, mostrando nuevas aventuras no vistas nunca y varias sorpresas. Si tiene apoyo, lo seguiré subiendo con más frecuencia. Espero que lo disfruten.
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La nieve caía con una furia silenciosa, como si el cielo mismo hubiera decidido enterrar vivo el mundo. El bosque entero se había convertido en un sudario blanco y el viento aullaba entre los pinos, golpeando las paredes de la pequeña cabaña con puños de hielo. Cada ráfaga hacía crujir las vigas viejas, como si la casa respirara con dolor. Dentro, la oscuridad era casi absoluta. Solo una habitación permanecía viva: una llama solitaria y temblorosa de una vela casi agotada lamía las sombras, dibujando un círculo frágil de luz amarillenta sobre el desastre.
Allí, hundido en una silla rota, estaba él.
Un hombre acabado. Un fantasma de sí mismo.
Tenía la piel curtida y grisácea, surcada de arrugas profundas que parecían cicatrices de batallas perdidas hace mucho tiempo. Sus ojos, antes vivos y astutos, ahora eran dos pozos turbios y enrojecidos. Vestía únicamente unos pantalones raídos que colgaban de sus caderas huesudas y una camiseta vieja, rota en el hombro, manchada de vino tinto como si alguien le hubiera clavado una herida que nunca dejó de sangrar. El olor a alcohol rancio, a sudor agrio y a madera húmeda flotaba pesado en el aire. A su alrededor, botellas vacías yacían como soldados caídos: algunas rodaban bajo la mesa, otras se habían estrellado contra las paredes, dejando rastros oscuros que parecían lágrimas de sangre seca.
De pronto, su cuerpo se tambaleó. La botella se le escapó de los dedos y él cayó de rodillas, luego de bruces, con un golpe sordo que hizo vibrar el suelo.
—Maldición... —gruñó, boca arriba, la voz rota y pastosa—. Maldita sea todo.
El frío del piso se le clavó en la espalda como cuchillos. Respiró hondo, un suspiro largo y cansado que parecía salirle del alma misma. Con esfuerzo doloroso se incorporó, apoyándose en la mesa. Sus manos temblaban tanto que apenas pudo agarrar una botella nueva. Se la llevó a los labios, bebió un trago largo, desesperado, como si el vino pudiera ahogar algo que llevaba años gritando dentro de él. El líquido le quemó la garganta y le calentó el pecho, pero no tocó el frío que tenía más adentro.
Se puso de pie. Las piernas le fallaban, pero la terquedad —o tal vez la culpa— lo obligó a avanzar. Tropezó con los estantes de la sala principal, esos mismos estantes donde amontonaba baratijas baratas: llaveros de madera tallada, imanes con frases cursis, piedras "mágicas" que vendía a turistas demasiado confiados. Todo aquello era mentira. Como él. Como su vida entera.
Al fondo de la sala, semioculta entre las sombras, esperaba la máquina expendedora oxidada. Con dedos torpes, marcó la combinación secreta. Un chasquido metálico, un gemido de engranajes viejos... y la máquina se deslizó hacia un lado, revelando una escalera estrecha que bajaba hacia la oscuridad del sótano.
Bajó peldaño a peldaño, sosteniendo la botella como si fuera lo único que le quedaba en el mundo. El aire se volvió más frío y húmedo, cargado de olor a moho, a químicos viejos y a secretos que nadie debía conocer. Al llegar al laboratorio improvisado —mesas llenas de tubos de ensayo polvorientos, cables enredados, frascos con líquidos oscuros—, tropezó otra vez. La botella se le escapó de las manos y estalló contra el cemento con un sonido cristalino y definitivo. El vino se derramó en un charco rojo oscuro que parecía sangre fresca bajo la luz débil de una bombilla colgante.
CITEȘTI
El Noveno Demonio de Gravity Falls
FanfictionNaruto estaba en medio de una importante y peligrosa misión para traer de vuelta a su querido compañero Uchiha Sasuke, pero algo inesperado sucedió en medio de su pelea. Se abrio un portal en medio del campo de batalla y Naruto fue llevado repentina...
