Gonzalo Femboy es un adolescente de diecisiete años de edad, vive en un pequeño pueblo llamado Fuenlabrada, convive junto a sus padres y a sus dos hermanos mayores, ambos unos vagos incapacitados tanto como para los estudios tanto como para el trabajo. Los padres de los tres, eran personas muy trabajadoras y honradas que, realmente habían depositado su última esperanza en Gonzi.
Gonzi era un niño alto, huesudo, y con una increíble melena castaña de 78 centímetros de longitud.
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Gonzi caminaba tranquilamente por la calle, pensando en que iba a zamparse el día de hoy. Nunca se llenaba lo suficiente, necesitaba algo grande y que tuviera mucho relleno.
Entonces, como una luciérnaga en medio de un oscuro pantano le vino la idea: un kebab. ¡Oh por Dios! Que maravillosa idea. Gonzalo amaba los kebabs. Se dirigió a su kebab de confianza, el Doner Kebab de Mohamed. Viró hacia la derecha por la bonita calle decorada con árboles de vistosos colores veraniegos, y al final de ella encontró su destino.
Entró esquivando a una chica que salía del lugar - ¡Buenos días amego! - dijo sonriendo mientras alzaba la mano en señal de saludo - Hoy quiero un durum bien rellenito de tu salsita blanca amego, que tengo mucha hambre loco - dijo mientras se tocaba la barriga simulando hambre.
Amego, amego, hacer semanas que tú no venir aquí ¿Tú traicionar a Mohamed con otro kebab?- Respondió el moro tras la barra sucia, con su delantal blanco manchado de varias salsas.
¡No! Yo quererte amigo, no haría eso - Dijo Gonzi fingiendo un acento de Marruecos.
Mohamed el moro se rio ante la imitación de Gonzi, le dedicó una sonrisa burlona y tras aquello se puso a cortar rebanadas de la carne del asador vertical, lo hacía con una técnica increíble, tan increíble como un patinador artístico haciendo un salto Axel en una pista de hielo.
Mientras Mohamed preparaba el durum de Gonzi, este último empezó a ver TikTok en el móvil mientras esperaba sentado en uno de los taburetes de la barra del Doner Kebab.
Le salían vídeos de gordos comiendo hamburguesas, y mientras lo veía se le caía la baba a través de la comisura izquierda de la boca ¿Por qué Mohamed no tenía ya su durum? Habían pasado por lo menos diez minutos.. Levantó la cabeza y buscó a su amego; pero este no estaba, miró hacia la derecha y vio que la puerta al final de la barra se abría; ahí estaba Mohamed, caminaba con una gran sonrisa y un bote de salsa blanca en la mano.
Ya casi está durum, solo faltar hechar salsa blanca - dijo Mohamed, mientras empapaba de salsa blanca el cúmulo de carne que se encontraba encima del pan de pita. Tras empaparlo, lentamente enrolló la carne en el pan y le dio una forma de elipsoide perfecta. Tras tenerlo preparado, se lo ofreció a Gonzi, el cual lo aceptó y empezó a comer rápidamente, como si el mundo le fuera en ello.
¡Joder que hambre tenía!- Pensó Gonzi mientras masticaba las deliciosas carnes cocinadas por Mohamed. Se acabó el durum en cuestión de minutos, al acabar volvió a mirar el móvil un par de minutos para reposar lo que se acababa de comer, y, derrepente..
Aquel dolor era completamente insoportable, era como si un muñeco asesino le apuñalase por dentro de su abdomen, como si todas sus tripas se estuvieran rompiendo y sangrando sin parar.. Gonzi sabía que debía hacer, debía, debía ir al baño, el durum le había sentado fatal, empezó a correr hacia el final del restaurante, buscando la pequeña pero conocida puerta verde, mientras corría pensó en todas las veces que su madre le había dicho "El kebab te da una cagalera increíble, no comas eso Gonzi Femboy" Oh cuanta razón tenía.. Nada más llegar abrió la puerta bruscamente y la cerró de la misma forma; se bajó los pantalones y se dejó llevar, ni si quiera hacía falta hacer fuerza.. Todo salía solo y de una forma tan limpia que realmente Gonzi no tenía porque esforzarse. Mientras Gonzi defecaba, derrepente escucho un ruido fuera, era como de unos pasos muy fuertes, pensó que sería alguien que querría entrar, pero al ver el baño candando entendería que Gonzi estaba dentro y, simplemente esperaría su turno. Pero no fue así. Empezaron a sonar fuertes puños llamando a la puerta, Gonzi, sin poder controlar todo lo que salía de su cuerpo dijo un humilde "Ocupado", pero aquella persona no paraba.. Cada vez golpeaba más fuerte, y cada vez a Gonzi sus desechos se le volvían más aguados.
Derrepente la puerta cedió ante los puñetazos de la persona del exterior, era una muchacha rubia con el pelo por los hombros y unos increíbles ojos azules, sin decir palabra si quiera abrió la boca y le vomito encima a Gonzi.
¡Oh no! ¿Qué acaba de pasar? ¿Esto era una puta broma? ¿Enserio? ¿De dónde había salido esta puta? ¿Por qué le vomitaba encima? Si no la conocía. Bueno. Si. Del instituto. Ella era amiga de los que se metían con el. Una puta. Tal vez novia de algún cachas. Unos maricones todos. ¿Qué coño iba a hacer? ¿Qué iba a hacer?
Derrepente, la chica rubia dejó de vomitar, se limpió la boca con la manga de su cazadora negra y dijo - Chacho, que no aguantaba más, si quieres te doy dos lauros pa la lavandería - y al terminar la frase le tiró una moneda de dos euros a Gonzi, que cayeron justo en el espacio que había entre su pene y el vater, con esto, la chica rubia se fue, y, al irse quedó totalmente desapado, TODOS LE ESTABAN VIENDO. Corrió a cerrar la puerta, pero debido al vomito encima de su ropa y el del suelo, tropezó, quedando boca abajo con el trasero al aire. Gonzi se moría de vergüenza. Gonzi quería desaparecer de aquel lugar..
Las risas habían ocupado todo el ambiente del lugar, y entonces Mohamed, apareció, lo levantó y se encerró con él en el baño. Dentro, Gonzi no podía controlar su rubor, estaba demasiado rojo de la vergüenza que acababa de sufrir. Mohamed lo miraba fijamente.
Amego -hizo una pequeña pausa Mohamed junto a un largo respiro - Lo siento, pensé que mi nueva salsa te gustaría..
Gonzi pensó ¿Qué salsa? ¿Qué cojones decía aquel puto moro?
No te lo conté, pero sé que tu ser cliente muy fiel a mi, y a mi gustar mucho eso..Entonces yo echar fluido seminal a tu salsa blanca, pensé que te gustaría..A chica rubia le ha gustado siempre, y es igual de fiel que tú, lo siento amego..- Dijo Mohamed con su profunda voz.
¿QUÉ? ¿FLUIDO SEMINAL? ¡¡NOOOOOO!! EL NO ERA GAY.. La vergüenza pudo con Gonzi que, de un golpe empujó al enorme moro y corrió hacia la salida, nunca más volvería a comer un puto kebab..
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Las historias del pequeño Gonzi
NouvellesGonzalo, un adolescente de 17 años, va afrontando su día a día. Vivirá aventuras muy interesantes y se enfrentará a problemas que le harán cambiar su perspectiva hacia la vida. ¿Te atreverás a acompañar a Gonzi?
