DUAL REBIRTH

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Capitulo 1-volumen 1

El mundo era una sinfonía de destrucción.
El rugido de las llamas devoraba el aire, transformando todo lo que una vez tuvo forma en simples escombros y cenizas. Era un calor asfixiante, un infierno que reclamaba cada rincón de su visión. Y, sin embargo, en medio de aquel caos ardiente, algo discordante se manifestaba.
Gotas de lluvia.
Frías, pesadas y rítmicas, chocaban contra las rocas calientes con un siseo que parecía una burla del destino.

Voz: "Despierta, Ryo".

Aquella voz, cargada de un significado que su mente aún no podía procesar, fue el ancla que lo arrastró de vuelta a la superficie.

Ryo: "......"

Sus párpados se abrieron con pesadez, revelando una mirada que el mundo rara vez comprendía. A la derecha, la claridad de un azul profundo; a la izquierda, la intensidad de un rojo carmesí. Sus ojos, una dualidad de colores, se quedaron fijos en el techo blanco y monótono de su habitación.

El eco del fuego se había ido, pero el sonido del agua persistía. No era la lluvia del sueño, sino el goteo constante y molesto de una llave mal cerrada.

Gota. Gota. Gota.

Era un sonido que medía el vacío de su existencia.
Al menos, Ryo intentaba ignorar el temblor residual en sus manos. Sin importar si aquel sueño era un recuerdo o una advertencia, en ese momento, el presente exigía su atención.
Extendió la mano hacia su celular. La pantalla iluminó su rostro cansado, mostrando números que se sentían como una sentencia.

"17:50".

Ryo: "Se me hizo tarde... tengo que irme ya".

Su voz sonó ronca, casi ajena a sí mismo. No había tiempo para cuestionar las llamas ni la voz que lo llamó en la oscuridad. El tiempo, ese enemigo invisible que nunca se detiene, ya le llevaba ventaja.

Un breve silencio envolvió la habitación--, y con un suspiro forzado, se puso en pie para enfrentar el día que ya se le escapaba de las manos.

El cielo no tuvo piedad.

Las nubes, densas y carentes de color, descargaban su llanto sobre la ciudad con una monotonía deprimente. Ryo caminaba con la capucha de su sudadera cubriéndole la mirada, intentando en vano que la humedad no se filtrara hasta sus pensamientos.

Al menos, el frío de la lluvia servía para disipar el calor residual de las llamas que aún sentía en su piel.
Sacó el celular una vez más. La pantalla, salpicada por gotas de agua que dificultaban la visión, dictaba el veredicto final.

18:00.

Ryo: "......"

El tiempo no perdonaba. Ni los sueños, ni la realidad, ni los turnos de trabajo.
Cruzó el umbral del local de comida rápida, siendo recibido por el golpe de aire cálido y el olor a aceite frito que impregnaba el ambiente. Tras el mostrador, una chica cuyos lentes se empañaron ligeramente por el cambio de temperatura lo observó con una mezcla de reproche y cansancio.

Compañera: "Llegas tarde, Ryo."

Ryo: 「Lo siento... me quedé dormido.」

Era una disculpa vacía, una respuesta automática para una falta que se estaba volviendo costumbre.
Se deshizo de la sudadera empapada, revelando por un instante la dualidad de sus ojos antes de que el cansancio volviera a nublarlos. Con movimientos mecánicos, se anudó el delantal sobre la ropa para empezar su jornada laboral.

Se colocó frente al mostrador. El primer cliente, un hombre de mediana edad con el rostro marcado por la jornada laboral, se acercó con paso lento.

Cliente: "Buenas noches... para ordenar."

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