Sofía y Valeria tenían un lenguaje propio que no requería palabras. Se conocieron a los seis años, cuando Valeria le ofreció la mitad de su sándwich a una Sofía que lloraba porque se había raspado la rodilla. Desde entonces, fueron una unidad indivisible: la calma de Sofía equilibrando el fuego de Valeria.
Crecieron compartiendo auriculares, secretos y planes de futuro. Para todos, eran simplemente "las mejores amigas". Sin embargo, a medida que iban creciendo algo en ellas empezó a cambiar. El roce de sus manos al pasarse un libro ya no se sentía accidental, y los silencios, que antes eran cómodos, empezaron a cargarse de una electricidad difícil de ignorar.
El conflicto no era la falta de afecto, sino el miedo a perder lo que ya tenían. Sofía siempre había sido el puerto seguro de Valeria, y Valeria era la brújula de Sofía. ¿Qué pasaría si intentaban cruzar el puente y este se derrumbaba?
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From Sandbox to Soulmates
Genç KurguDos chicas que eran mejores amigas se terminan enamorando
