Fue en diciembre del 2019 que empezo esta pesadilla, en China se originó la pandemia que duraría meses de meses. Habia postulado al departamento de Psiquiatría con una gran ilusión de aprender en la materia. No voy a negar que tenía mucho miedo, pero poco a poco me fui adaptando a cada caso con quien trataba. El más loco y que nunca olvidaré se llamaba Damián, pero el se creía Príncipe Diamante. Al inicio fue gracioso, porque como me llamó Serena, el me decía Princesa Serenity; cuando me quede sola me abrazo por atrás y me propuso matrimonio, al negarme se volvió loco. Allí aprendí ciertos parámetros que debía tener con los pacientes, no quiero morir tan joven, pero necesito ayudarlos.
—Tsukino, ¿Que haces aquí? —me dice Taiki, Jefe del área psiquiátrica de mi Hospital de prácticas —. Todas las prácticas presenciales se han cancelado.
—Pero Dr. Kou —intento sonar firme y no como si fuera un berrinche —, como mi compañera Ami si puede venir a ver pacientes y yo no.
—Srta. Tsukino, le recuerdo que la Srta. Mizuno es la excelencia de la Facultad —me dice con seriedad, como si no supiera que lo que en realidad quiere es flirtear con ella—, la pandemia no nos permite tener tantas practicantes. Agradece que no te envie al área COVID-19.
—Mejor estaría allí —susurre despacio pero al ver a Taiki fruncir el ceño, solo sonreí.
—Ve a la sala 7 —me entrega una hoja con 5 nombres y datos básicos de una filiación —, ayudame con las teleconsultas.
Cogí la hoja y salí molesta de allí. Siempre había soñado con este año, tenía tantos proyectos por cumplir, pero la pandemia se extendió por el mundo y ahora estoy sentada frente a un computador, conectándome en la red de teleconsultas de Tokio para atender pacientes por ese medio. Se me hace irracional, ¿Como puedo evaluarlos de este modo?
—Tsukino, no pierdas el tiempo— dice mi jefe pasando por la sala junto a Ami que me sonríe burlonamente.
¿A quien quiero engañar?. Desearía ser como Ami, bonita, inteligente y tener un novio que me dé la preferencia en todo. Siempre había sido la segunda en todo, siempre Mizuno por encima de mi.
Suspiro cansada y empiezo mi trabajo, uno a uno los nombres del listado, todos con problemas de ansiedad y depresión por el encierro. Algunos ya habían abandonado sus pastillas y querían retomarlo. Sentía que apesar que la plataforma ayudaba a la población, y eso debería hacerme sentir bien, no era así. El vivir sola desde hace 5 años, me está afectando en esta cuarentena a mi también.
Llego al final de la lista, sintiéndome feliz de al fin terminar, pero me llama la atención que solo tenga de nombre XXX YYY y un número para charlar por la plataforma.
Luna se acerca a mi al ver que pienso tanto en hacer mi última consulta y sonríe dándome unas palmaditas en el hombro.
—Ten cuidado con los XXX —me dice como si fuera mi madre —. Por lo general son artistas, famosos que ocultan su nombre original porque les da vergüenza o simplemente por guardar apariencias.
Ella parece preocupada, pero debo decir que yo estoy más que emocionada. Me puedo imaginar quien está detrás de esa pantalla, será.. ¿Joven? ¿Alto? ¿Guapo? ¿Tendrá ojos azules y una coleta de color negro sus cabellos?.... ¿Será Seiya Kou?.
<Tranquila Serena>
Aperturo nuevamente la plataforma y tecleo rápidamente el código para hablar con él, mi corazón late emocionado de solo pensar que quizá hoy es mi día de suerte.
Desde que tengo 15, sigo la carrera de Seiya, amo su música y su bonito rostro. Solo me lleva dos años, así que eso lo hace perfecto. Es todo lo contrario al insufrible de su hermano Taiki Kou.
<¿Pero no debería Taiki atenderlo? >
No y no, sacudo esas ideas, no pierdo nada soñando despierta, después de todo si no es Seiya, puede ser otro famoso, puede ser "Mi Cita Perfecta".
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¿Esto es... una cita?
FanfictionOne-Shot de mi propiedad. Los personajes pertenecen a Naoko Takeuchi
