En un bosque apartado de los pueblos y ciudades muy a lo profundo se encontraría una chica cuyo nombre sería Rose , corriendo sin descanso y de manera desesperada sin rumbo por aquel bosque cubierto por suave y densa nieve.
—¿Cuánto tiempo estuve corriendo? —se preguntó, mientras el frío se aferraba a sus huesos, como un amante celoso que no la soltaba—¿Que fue lo que pasó?—
Un recuerdo bailaba en su mente, el recuerdo de el momento en el que su vida cambiaría .
La inesperada y abrumadora oscuridad la envolvió de repente, como un manto pesado que la arrastraba hacia el abismo. Sus piernas, agotadas por el esfuerzo, flaquearon y, en un instante, la realidad se desvaneció. En su mente, recuerdos difusos comenzaron a danzar, como sombras burlonas que se reían de su desesperación, mientras una extraña ligereza la envolvía, llevándola hacia un lugar donde el dolor y el miedo ya no existían.
El frío era intenso, casi cortante. Sus huesos dolían, y en algún momento, un cansancio abrumador la abrazó con garras invisibles. ¿Era ira lo que la consumía, o quizás una tristeza profunda y antigua, como un eco en un túnel olvidado? Sin importar cuánto luchó, ahí estaba: tirada en la fría y silenciosa nieve, al borde de la muerte.
Quería moverse, pero cada intento era un tormento; punzadas de dolor la atravesaban como dagas afiladas. Intentó gritar, pero lo único que salió de su boca fue un gemido ahogado, un eco perdido en el viento helado. Sentía que su pecho iba a estallar, como si un fuego interno luchara por salir. Con un esfuerzo titánico, logró arrastrarse apenas unos metros antes de que la energía se desvaneciera, dejándola a merced de la noche.
El frío era intenso, casi cortante, como un cuchillo que se hundía en su piel. Sus huesos dolían, y en algún momento, un cansancio abrumador la abrazó con garras invisibles, apretando su cuerpo en un abrazo helado. Sin importar cuánto luchó, ahí estaba: tirada en la fría y silenciosa nieve, al borde de la muerte, como una marioneta sin hilos.Quería moverse, pero cada intento era un tormento; punzadas de dolor la atravesaban como dagas afiladas, desgarrando su voluntad. Intentó gritar, pero lo único que salió de su boca fue un gemido ahogado, un eco perdido en el viento helado que se burlaba de su desesperación. Sentía que su pecho iba a estallar, como si un fuego interno luchara por salir, consumiendo sus fuerzas. Con un esfuerzo titánico, logró arrastrarse apenas unos metros, cada movimiento una batalla, antes de que la energía se desvaneciera, dejándola a merced de la noche implacable.
— ¡Maldita sea! —escupió con furia; su voz, un susurro de desesperación que se perdía en la vastedad del silencio—. No quiero morir aquí... A-alguien... por favor... —sus palabras, temblorosas, estaban impregnadas de súplica, mientras el cansancio comenzaba a envolverla como una sombra voraz, devorando sus esperanzas—.
—Ayuda... no... quiero... acabar así— Las palabras se deslizaban entre sus labios, cargadas de anhelos y miedos ocultos que resonaban en el vacío.
—Quiero otra oportunidad... No importa quién sea... No importa el costo... por favor... —sollozaba levemente, sintiendo que sus párpados se volvían cada vez más pesados, como si el mismo peso de la noche los empujara hacia el abismo, un lugar del que no había regreso.
Fue entonces cuando, en medio de la penumbra, una figura emergió.
Un hombre, de rasgos vagos y envolventes, se alzaba frente a ella, como un espectro salido de sus peores pesadillas. Su presencia era inquietante, un aura que parecía absorber la luz a su alrededor, ocultando su forma y dándole un aire casi etéreo. Sus ojos, oscuros y profundos, parecían contener secretos antiguos, un abismo que prometía tanto como aterrorizaba.Su mirada era penetrante, como si pudiera ver más allá de la carne y los huesos, hurgando en los rincones más oscuros de su alma. Un escalofrío recorrió su espalda mientras el aire se tornaba denso, cargado de una energía indescriptible que la mantenía cautiva, atrapada en un instante suspendido en el tiempo.Y lo último que escuchó fue el eco de aullidos, un coro de sombras que la rodeaban, como si el mismo mundo se estuviera desmoronando a su alrededor, desgarrando la realidad en un susurro de incertidumbre y miedo. Así, en un último aliento de desesperación, perdió la conciencia, sumergiéndose en la oscuridad.
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Ecos de linaje
FantasyRose Collen, es una gata antropormórfica que tiene un gran desempeño con las armas siendo el arco y flecha y las katanas, sus padres murieron en una guerra cuando ella era apenas una bebé, una mujer que trabajaba en una tabaerna cercana la encontro...
