El cielo estaba gris aquella mañana.
Valeria caminaba por el patio de la preparatoria con los audífonos puestos, ignorando a todos a su alrededor. Era su forma de sobrevivir al ruido del mundo.
No le gustaban las multitudes.
No le gustaban las conversaciones innecesarias.
Y definitivamente no le gustaban las personas que sonreían demasiado.
Justo cuando estaba por entrar al edificio…
—¡Cuidado!
Demasiado tarde.
Chocó contra alguien y todos sus libros cayeron al suelo.
—Genial… —murmuró Valeria con molestia.
—Perdón, fue mi culpa —dijo una voz masculina mientras se agachaba a recoger los libros.
Valeria levantó la mirada.
El chico tenía el cabello oscuro algo despeinado y una sonrisa tranquila, como si nada en el mundo pudiera preocuparlo.
—Aquí tienes —dijo entregándole un cuaderno.
Valeria lo tomó sin agradecer.
—Podrías fijarte por dónde caminas —dijo ella.
El chico arqueó una ceja.
—Tú también ibas distraída.
Valeria rodó los ojos.
—Perfecto. Entonces es culpa de los dos.
Se levantó y siguió caminando.
—Oye —dijo él detrás de ella.
Valeria se detuvo lentamente.
—¿Qué?
—Creo que te quedaste con mi cuaderno.
Valeria miró lo que tenía en las manos.
Era cierto.
Suspiró con fastidio y se lo lanzó.
—Toma.
El chico lo atrapó.
—Gracias… ¿cómo te llamas?
Valeria lo miró con indiferencia.
—No es asunto tuyo.
Y siguió caminando.
El chico soltó una pequeña risa.
—Interesante…
Miró el cuaderno donde ella había escrito su nombre en una hoja que se había quedado dentro.
Valeria Cruz.
—Nos volveremos a encontrar, Valeria —murmuró.
No lo sabía todavía.
Pero aquel choque en el pasillo no era una coincidencia.
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Espera Nuestro Destino
Teen FictionHay amores que nacen por casualidad. Otros, por coincidencia. Pero existen amores que el destino insiste en unir, incluso cuando todo parece separarlos. Es real que el destino junta a personas correctas en el momento correcto?.
