prólogo la rabia roja

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Hay historias se guardan en las bibliotecas , encuadernadas en cuero desgastado y llenas de polvo libresco también de olvido.
Luego están las historias que se transmiten al calor de las estufas susurrando en los puertos mientras la niebla del fiordo se sube en los adoquines.
Los registros oficiales del magistrado hablan de una epidemia de fiebre y locura que azotó la ciudad en ese cruel invierno. Documentos no oficiales decretan El heroico esfuerzo del Dr.Stømer y Lisanne Könval para curar la extraña enfermedad.
Todo comenzó cuando el alcalde atormentado por el creciente milagro , personas desahuciadas marcadas por la locura regresaban a la cordura gracias al cordial de hierbas de Lisanne y el doctor.
Pero la cura no trajo gratitud al no encontrar explicaciones científicas ni patente legítima para la cura , el alcalde se convenció de que no era ciencia sino un pacto impío
Los registros no están claros pero dicen que fueron arrestados y que su almacén y oficina fueron consumidos por el fuego. El doctor fue tachado de la historia de la ciencia y nunca se supo más de el. En cuanto a Lisanne fue quemada en la hoguera por conocimiento arcano. Sus destino es el que se ha alimentado de leyendas
Según rumores el doctor también fue quemado en la hoguera otros afirman que antes de la sentencia se esfumó del calabozo como un fantasma o que fue derrotado por la misma enfermedad. Nadie sabe con certeza pero la única verdad es indiscutible después del fuego que purificó el almacén , la enfermedad no desapareció sino que se hizo más sutil
En la penumbra de ese invierno la leyenda de ellos de cuál condenado por la ciencia y la mujer que se convierte en mito y sus sepulcros fríos e ilusión ingrata

Espectros Rojos Where stories live. Discover now