Sana era una diosa, pero no lo digo en el sentido de belleza aunque claramente lo era... Pero, no solo en ese sentido eh!
Era una diosa de verdad, con todas las letras, la diosa de la belleza y la lujuria, pero la verdadera pregunta es quien, en el año 2026, cree en los dioses?
Los dioses eran creencias viejas que se enseñaban en el colegio bajo el nombre de mitología griega o mitología nórdica, pero no más que eso...
T/N era una chica de unos veinticinco años que no creía en absoluto en esas cosas ¿A quien de se ocurría que unos dioses manejaban cosas? Como era posible que existiera un humano que sea inmortal y controle el agua, las cosechas, el rayo, los matrimonios, la belleza, el amor y demás...
Era una cosa de locos!
Pero Sana ya tenía su vista posada en ella desde hace fácil cinco años
-God Jihyo... Por favooooor!!! -Dijo Sana arrodillándose dramáticamente- Dejame bajar un tiempo a la tierra de los mortales... Te prometo que no hago nada loco. Es más! Ni le digo a T/N que soy una diosa.
Sana respiro y después se dio cuenta.
-Igual ella ni me creíria que lo soy -Murmuro más para si misma que para alguien más.
Jihyo la miro después de respirar ondo.
-Dios Sana, hablas de esa chica como si la conocieras.
Sana la miro ofendida y la señaló con el dedo.
-Pues claro que lo hago! ¿A quien crees que miro en mis tiempos libres?
Jihyo suspiró pesado, llevándose dos dedos al puente de la nariz, como si Sana fuera un dolor de cabeza eterno desde el inicio de los tiempos.
-Sana... -dijo con tono cansado pero firme- No es una chica más. Es humana. Frágil. Vive ochenta años con suerte y vos... Vos te aburrís de una moda en dos siglos.
Sana infló las mejillas como nena caprichosa.
-¡Eso es injusto! -protestó- Justamente porque es humana es interesante. No gira alrededor de nosotras, no reza, no pide nada. Vive como si el mundo fuera... Solo suyo.
Jihyo la observó en silencio unos segundos. La diosa del orden, de los juramentos y del equilibrio sabía reconocer cuando algo no era simple capricho. Sana no hablaba como cuando se obsesionaba con un templo nuevo o una civilización emergente. Había algo distinto.
-¿Desde cuándo la mirás? -preguntó, más seria.
Sana bajó la voz, casi con pudor.
-Desde hace años... -admitió- Al principio era curiosidad. Después... -se encogió de hombros- No sé. Me gusta cómo se ríe cuando está sola. Cómo se enoja con cosas mínimas. Cómo no cree en nada que no pueda tocar.
-Eso último te debería molestar -marcó Jihyo.
-Me fascina -corrigió Sana con una sonrisa ladeada- Es como intentar enamorar a alguien que no cree en el amor.
Jihyo negó lentamente con la cabeza.
-Sos un desastre.
-Pero un desastre precioso -respondió Sana sin culpa.
Hubo silencio en el Olimpo. El cielo estaba quieto, demasiado quieto. Eso siempre era mala señal.
-Un mes -dijo Jihyo de repente- Nada más.
Sana abrió los ojos como platos.
-¿Qué?
-Un mes en la Tierra. Sin poderes. Sin milagros. Sin manipular deseos, emociones o cuerpos -enumeró Jihyo- Si rompés una sola regla, volvés al Olimpo y no bajás nunca más. ¿Entendido?
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Believe me or not
RandomSana era una diosa. Una diosa de verdad... Diosa de la belleza y la lujuria. ¿Pero quien cree en eso en el año 2026? Los dioses eran creencias viejas, algo que "supuestamente" existió en el pasado... T/N no creía en absoluto en esas cosas. Como er...
