Te amo no solo por lo que eres, sino por lo que soy cuando estoy contigo.
⎯ Elizabeth Barrett Browning
Portada: Créditos a quien corresponda.
Ships secundarios mencionados:
⎯ RyuKyo
⎯ SaiChel
⎯ ChroRuri
⎯ HyoHaku
⎯ StanXeno
⎯ ByaLillian
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Los ojos azul grisáceo del bicolor permanecían clavados en la taza de té que sostenía entre las manos. El líquido rojizo le resultaba demasiado familiar, casi inquietante, como si trajera pensamientos que no sabía si quería enfrentar.
Se quedó así varios minutos, inmóvil, observándolo como si aquella simple infusión pudiera susurrarle la respuesta que llevaba días buscando. Como si, mirándola el tiempo suficiente, el ruido dentro de su pecho finalmente se calmara.
No se dio cuenta de cuánto tiempo pasó, ni de que no estaba solo.
⎯ Gen... ¿estás bien?
La voz serena rompió el silencio con suavidad, como una piedra cayendo en agua quieta: sin violencia, pero imposible de ignorar.
Gen alzó el rostro despacio, como quien despierta de un sueño demasiado denso. Sus ojos tardaron un segundo en enfocar, aún empañados por pensamientos que se resistían a marcharse.
Y entonces lo vio, era esa mirada esmeralda imposible de confundir.
La culpa le cayó encima sin aviso, pesada, inmediata.
⎯ Perdona, Ukyo... ⎯ murmuró, llevándose una mano al rostro, como si esconderse detrás de sus dedos pudiera disimular su distracción⎯ . Eso no fue nada elegante de mi parte.
Ukyo sonrió con delicadeza, apartando la mano del rostro de Gen, obligándolo a sostenerle la mirada.
⎯ Algo te preocupa, ¿verdad?
⎯ A veces es realmente molesto que me conozcas tan bien.
Ukyo tomó su propia taza de té sin apuro, sin presionarlo. Nunca lo hacía, simplemente lo esperaba. Y Gen... bueno, siempre terminaba hablando.
⎯ Es solo que... ⎯ dudó un instante, frunciendo apenas el ceño⎯ será el primer San Valentín que Senku y yo pasemos juntos estando casados...
El silencio que siguió fue breve, pero lo suficiente para que Gen sintiera que acababa de confesar algo ridículamente serio.
⎯ Ya veo... así que era eso.
Ukyo lo dijo con una solemnidad sospechosa, que Gen entrecerró los ojos, oliéndose la trampa.
Y, efectivamente, la compostura le duró a Ukyo exactamente dos segundos antes de que una risa contenida se le escapara sin remedio.
Gen lo miró, ofendido. ⎯ No vuelvo a contarte nada.
⎯ Perdona, perdona ⎯ respondió Ukyo entre risas suaves, levantando una mano en señal de rendición⎯ . Es solo que me recordaste a mí...
⎯ Es cierto... tú estás casado con el hombre que prácticamente lo tiene todo. Seguro te estresaste bastante pensando qué regalarle el primer año.
Ukyo dejó escapar una risa corta, de esas que nacen más del recuerdo que del presente.
⎯ Sí, no voy a mentirte... lo estuve -admitió con tranquilidad⎯ . Al final opté por algo simple y le compuse una canción.