SeokJin yacía inconsciente sobre la cama, con la piel mármoleada y cubierto hasta la cintura por las suaves sábanas, manchadas con el sudor y la sangre, del acto que lo vandalizó hasta caer rendido. De su cabeza, se había secado un camino de sangre, que bajaba desde el borde del cabello hasta la cien, al igual que las cicatrices se volvían espesas y de color morado, por los grilletes, que el hombre, le había quitado, cuando vio cuan lastimado estaba.
Tres golpes a la puerta lo despertaron, aunque no se movió. Esperó hasta que su victimario, salió de la cama y atendió la visita.
—el general Wang lo espera, concubino Kim —la sorna en la voz del hombre, le causa más asco que los fluidos de su cuerpo —y también a Su Majestad.
—claro —la voz ronca, lo llevó de regreso a hace unas horas, donde el concubino, cegado por la droga, arremetía sin parar contra su cuerpo, gruñendo palabras sin sentido…
<<—Mío, mío. Mí Omega.>>
Decía una y otra vez en su alocado frenesí. Si lo marcó, no lo sabe, a este punto, su Omega estaba callado, tal vez por miedo, tal vez por orgullo, pero su lobito, permanecía en total silencio.
SeokJin se tensó cuando escuchó que cerraban la puerta.
—no olvides de bañarlo, antes de llevarlo al salón del trono —la voz ahogada, se perdía a lo largo del pasillo.
El ruido de la ropa al caer, lo puso en alerta ¿Volvería a hacerlo?
“Ayúdame Madre” fue lo único que logró pensar SeokJin.
—Majestad —de nuevo esa ronca voz, que lo hacía tan sumiso —se que ya no duerme, por favor.
SeokJin se armó de valor y volvió a ver a su agresor. Parpadeó lento, alargando la situación. Lo primero que sus ojos vieron, fue el desnudo y bien tonificado pecho canela. El lobo en su interior se removió de entusiasmo y miedo a la vez. Al subir por los pectorales y la masculina clavícula, SeokJin, por fin pudo darle un rostro a su agresor, frente pronunciada, nariz ligeramente curveada, pómulos marcados y los labios gorditos, en toda regla, lo que cualquier Omega de su posición amaría tener a su lado, pero esa, no era su situación.
—¿Por qué tu general quiere verme? —al menos su voz, no había perdido su autoridad, ante ese alfa concubino.
—no lo sé, Majestad, pero debo obedecer y llevarlo con él —el alfa concubino, no lo veía a los ojos.
—cuando me hables —SeokJin a pesar de su dolor físico, se sentó y agarró la mandíbula al alfa frente a él, quería que lo viera, que fuera consciente de lo que hizo —mírame a los ojos, soy tu rey.
El concubino Kim levantó la mirada y un par de ojos almendrados, color café, se iluminaron en amarillo, dejando la pupila largada, como si fuera un diamante de obsidiana, revelando ante él, a su alfa, reconociendose.
Dragones, chilló su omega Alfa dragón.
SeokJin no sabía si reír o llorar ¿Era él? ¿Un concubino alfa, era su alfa destinado de ojos de dragón?
La madre luna, tenía el humor más de la mierda del mundo.
—Lo siento, mi amada Luna —SeokJin sintió un escalofrío que le recorrió la espalda, hasta la base del cuello, cuando el alfa puso su mano —fui sometido por alguien, pero ahora, solo tengo voz y mente para tus deseos.
—me lastimaste, Alfa.
—lo siento.
—Quiero hablar con tu humano, Alfa.
El concubino parpadeó un poco, enfocando la vida en el hombre frente a él, bajando la vista de nuevo.
—Lo siento, su majestad.
—llévame al baño, quiero asearme.
—enseguida.
El concubino lo levantó por las piernas y la espalda, obligándolo a abrazarlo por el cuello para no sentir que se caía. Un temblor en su cuerpo lo estaba haciendo rechazar la cercanía con el hombre, pero su Omega, añoraba el calor del otro, era una sensación de asco y necesidad que no conseguía tregua en su interior.
BINABASA MO ANG
Mi Rey
FanfictionUn Rey no se arrodilla. Ni siquiera cuando el acero de sus propios soldados roza su garganta. El Rey SeokJin siempre supo que ser un Omega en un trono de Alfas era una sentencia de muerte silenciosa. Pero no esperaba que la traición viniera de uno d...
