— ¡La comida está casi lista! — se escuchó decir dulcemente a Ohm desde la cocina.
Jimmy estaba en el comedor, respondiendo una llamada de su madre, cuando notó que la pantalla del celular de Ohm no dejaba de iluminarse.
Una vez
Dos.
Tres.
A la cuarta vez, la curiosidad lo comenzó a invadir.
Cuando la pantalla se iluminó por séptima vez consecutiva, se despidió de su mamá con prisa, tomó el celular de Ohm y, a pesar de saber que no era lo correcto, desbloqueó la pantalla.
Nuevo mensaje · Arthit · hace 2 minutos
Ohm, querido...
Este próximo 14 de febrero debes reservar unas horas para mí.
Muero por verte y poder besarte nuevamente.
Además, te compré un regalito.
No importa la hora que sea, estaré ahí esperándote.
Que tengas un lindo día
Besos.
Al leer esos mensajes, una sensación fría recorrió su cuerpo.
Releyó la frase "besarte nuevamente".
— Nuevamente — susurró.
No eran nada.
Su relación inició siendo profesional y con el tiempo se transformó en una amistad sincera, pero aún así, sentía que lo de ellos era algo "especial".
Tal vez por eso se sentía traicionado.
Al oír unos pasos acercarse, dejó rápidamente el celular en su lugar y alzó la vista hacia la cocina.
— ¿Está todo bien con tu mamá?
— Sí... todo bien. Sólo quería saber cómo estaba. Te envió saludos — respondió Jimmy, intentando disimular lo contrariado que se sentía en ese instante.
Junto a una amplia sonrisa, Ohm estiró la mano hacía él, esperando que Jimmy la tomara y así dirigirse juntos hasta la cocina.
Por inercia, repitiendo el patrón que decenas de veces había hecho, Jimmy entrelazó sus dedos con los de él y caminó a su lado.
Ya sentados a la mesa, frente a frente, Jimmy veía cómo Ohm movía los labios y sonreía, pero no escuchaba ni una sola palabra de lo que decía. Era como si lo estuviera observando desde un lugar lejano.
Quería oírlo, pero su mente regresaba, inevitablemente, a ese mensaje.
Cuando Ohm tocó su rostro, Jimmy salió finalmente de ese trance.
— ¿Qué ocurre? Dije varias veces tu nombre, pero parecía que no estabas aquí. Ni siquiera has tocado la comida, y es tu plato favorito — dijo con profunda preocupación.
— No me siento bien. Me iré a mi departamento. — dijo mientras se intentaba levantar, pero Ohm lo detuvo, sujetándolo por los brazos.
— Yo te cuido. Si es necesario, te llevo a la clínica.
Soltándose rápidamente de su agarre, y sin verlo a la cara, Jimmy se levantó y negó con la cabeza.
— Entonces deja que al menos te lleve a la casa de tus padres. — susurró, acercando lentamente las manos hasta sus hombros. — Si algo te ocurre, me muero... Déjame asegurarme de que llegarás bien y alguien te cuidará. Por favor.
El camino en el auto fue silencioso, lo que contrastaba enormemente con el recibimiento que tuvieron.
Los padres corrieron hacia la entrada con una enorme sonrisa y les dieron a ambos un abrazo lleno de cariño.
— ¡Ohm, entra, no te quedes ahí! señaló el padre.
— No, ya se debe ir, él sólo vino a dejarme. Quiero descansar. No me siento bien. — expresó sin mirar atrás, mientras atravesaba la entrada de la casa.
La frialdad en su tono incomodó a todos. Aún así, Ohm asintió, fingió una sonrisa y se despidió antes de subir al auto e ir de regreso hasta su departamento.
Cuando llegó a casa y durante todo el trayecto, no sabía qué pensar. Al inicio creyó que Jimmy realmente no estaba bien, pero la forma en que se dirigió a él, parecía más un tema personal, como si estuviera enojado.
Intentó recordar cada detalle del día, pero no había hecho nada que pudiera haberlo molestado. Todo había estado bien hasta que fue a responder esa llamada.
Agotado de tanto darle vueltas al asunto, pensó que lo más sano era preguntarlo directamente, así que tomó su celular, dispuesto a llamarlo, pero algo desvió su atención.
Tenía mensajes marcados como leídos, sin haberlos visto.
— Mierda. — susurró, al darse cuenta de lo que había ocurrido realmente.
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El San Valentín que no fingimos
FanfictionSólo somos amigos. Al menos eso se repetían a diario, pero cuando un mensaje aparece en el momento equivocado, lo que parecía seguro, comienza a derrumbarse. A veces el amor silencioso es el que más duele y el que más pesa. Quizás este San Valentín...
