capitulo 1 Remake.

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Remake

«Hoy seremos testigos de la conquista de Occidente. Veremos cómo el capricho de una pequeña aldea fue la chispa que forjó el imperio más colosal de todos los tiempos. Hoy nos adentraremos en la historia de aquella nación, conocida en la época moderna como: El Imperio del Remolino».
. . . .
Konoha: Sala del Consejo

En las profundidades del edificio principal de la aldea más poderosa de las Naciones Elementales, el ambiente era denso. Una discusión de vital importancia tomaba lugar entre los líderes de los clanes nobles y los civiles más influyentes de Konoha.

En la cabecera de la mesa, exhalando el humo de su pipa, se encontraba el Tercer Hokage, Hiruzen Sarutobi, conocido por muchos como el Dios Shinobi.

-¿Entonces me están diciendo que no sabemos prácticamente nada de estos extraños visitantes? -preguntó uno de los ancianos consejeros, frunciendo el ceño.
A la derecha de Hiruzen, un hombre impasible, con el ojo derecho y el brazo cubiertos de vendajes, tomó la palabra. Era Danzo Shimura.

-Así es. La información es escasa, pero alarmante -respondió Danzo con voz monótona, mientras repartía una serie de expedientes sobre la mesa-. Se hacen llamar a sí mismos la «Marina». Según nuestros informantes, desembarcaron recientemente en el País de las Olas exigiendo hablar con su «rey» o «líder». Su objetivo era forzar la anexión del país a una organización que denominan el «Gobierno Mundial».

Danzo hizo una pausa, dejando que la tensión creciera.

-Parece ser una entidad de gran poder e influencia. Cuando Tazuna-san rechazó la oferta, los visitantes le advirtieron que le convenía estar del lado del Gobierno Mundial y no en su contra. Además, los reportes indican que poseen embarcaciones con tecnología muy superior a la nuestra y la capacidad de movilizar ejércitos masivos. Nuestros sensores detectaron a varios individuos en esos barcos con niveles de chakra equivalentes a un Chunin de alto rango.

Los líderes de los clanes leyeron los informes en un tenso silencio.
-Danzo-san, ¿cree que esta organización represente una amenaza directa para Konoha? -cuestionó uno de los civiles, visiblemente nervioso.

-Es una posibilidad que no podemos ignorar -sentenció el líder de Raíz.

Shikaku Nara, el Comandante Jounin de la Hoja, analizó los documentos con su habitual mirada calculadora. Tras unos segundos, levantó la vista hacia el Hokage.
-Yo, Shikaku Nara, propongo la movilización preventiva de un escuadrón de cincuenta Jounin para asegurar nuestras fronteras en el País del Fuego -declaró.

Un murmullo recorrió la sala. Movilizar a cincuenta Jounin no era una simple patrulla; era una declaración de alerta máxima. Lentamente, la mayoría de los presentes levantó la mano en señal de aprobación.

-Bien, la aldea entra oficialmente en estado de alerta -decretó Hiruzen, preparándose para levantarse-. Mientras tanto, enviaré un escuadrón ninja al País de las Olas para protegerlos de cualquier hostilidad.

-Espere, Hokage-sama -interrumpió Shikaku-. No creo que esta «Marina» intente tomar el País de las Olas por la fuerza, al menos no todavía, sabiendo que están bajo nuestra protección. Además, enviar un batallón Jounin a un país extranjero podría verse como una provocación militar o alertar a las naciones vecinas.

El Nara se reclinó en su asiento.
-Sugiero otra estrategia. Uzumaki Naruto es un shinobi de Konoha, pero también es el heredero legítimo del País de las Olas. Enviemos a los genin más prodigiosos de esta generación bajo la fachada de una misión de escolta y aprendizaje para el heredero. Ganarán experiencia valiosa y no levantaremos sospechas.

-¿Y si no son una amenaza para las Olas, por qué proteger el País del Fuego? -rebatió un consejero civil.

Shikaku suspiró, frotándose la nuca.
-El País del Fuego es vasto y rico en minerales, incluyendo el nuevo recurso descubierto en la Ola. Es probable que nuestros enemigos nos estén poniendo a prueba. Debemos estar preparados para cualquier escenario.

Al ver la lógica irrefutable en las palabras de su comandante, todos asintieron. Hiruzen dio por terminada la reunión.
El anciano Hokage caminaba por los pasillos de la torre, sintiendo el peso de los años en sus hombros. Al subir las escaleras hacia su oficina, una voz enérgica lo sacó de sus pensamientos.

-¡Viejo! ¡Adivina qué! ¡Ya logré dominar un Jutsu de agua! -gritó un muchacho rubio de penetrantes ojos azules, corriendo hacia él con una sonrisa de oreja a oreja.
Hiruzen arqueó una ceja, genuinamente sorprendido.

-¿En serio? Eso es fascinante, Naruto. Significa que tienes una afinidad prodigiosa para el elemento agua.
Naruto asintió con entusiasmo y comenzó a trazar posiciones de manos en medio del pasillo. Antes de que terminara, Hiruzen le puso una mano en el hombro, deteniéndolo con una sonrisa divertida.

-Aquí no, Naruto. Terminarás inundando las escaleras. Dime, ¿te interesaría una misión de rango B?
Los ojos del rubio brillaron con pura emoción.

Minutos después, Oficina del Hokage
Frente al escritorio de Hiruzen se encontraba un grupo selecto de jóvenes shinobi, con Naruto en el centro. A su lado derecho estaba Sasuke Uchiha, impasible; al izquierdo, Shikamaru Nara suspiraba sonoramente, mientras Choji Akimichi masticaba sus inseparables papas fritas.

-Escuchen con atención -comenzó el Hokage, adoptando su tono de líder-. Su misión es de rango B. Deberán proteger el País de las Olas e investigar a cualquier individuo ajeno que ingrese a su territorio. Se dividirán en equipos con objetivos específicos.

Naruto apretó los puños, listo para la acción.
-Naruto -continuó Hiruzen-, tu objetivo principal, además de la protección, será asumir tu rol político. Irás en calidad de heredero del feudo. Te acompañarán Ino Yamanaka y Hinata Hyuga; ellas te asistirán en tus labores administrativas y aprenderán diplomacia a tu lado.

La sonrisa de Naruto se borró de inmediato, reemplazada por una mueca de disgusto. Sin embargo, antes de que pudiera quejarse, el Hokage se dirigió al Uchiha.
-Sasuke, tu misión es de infiltración y espionaje. Te infiltrarás entre los dirigentes actuales para investigar a fondo qué es la «Marina» y el «Gobierno Mundial». Recopilarás toda la información posible y la traerás a la aldea. Te acompañarán Neji Hyuga y Shino Aburame. Sus habilidades de rastreo serán vitales.

Sasuke asintió con firmeza, una leve y confiada sonrisa asomándose en su rostro.
-¡Oiga, viejo! -estalló Naruto, señalando a su rival-. ¡¿Por qué al teme le toca la misión de ninjas geniales y yo tengo que hacer trabajos aburridos de oficina?!
Hiruzen suspiró, soltando un poco de humo de su pipa.

-Porque es tu deber, Naruto. Si realmente aspiras a ser Hokage algún día, debes entender cómo gobernar y liderar políticamente, más aún siendo el príncipe del País de las Olas. Un líder no solo pelea, también administra.

Naruto frunció el ceño, cruzándose de brazos, pero asintió a regañadientes. Sabía que el anciano tenía razón.

-Finalmente -concluyó Hiruzen-, Shikamaru, serás el líder táctico del escuadrón completo. Tu misión es asegurar que nada salga mal. Choji, serás el vigilante principal; al primer indicio de amenaza, alertarás al resto. Kiba Inuzuka y Rock Lee serán su fuerza de choque y apoyo perimetral. ¿Quedó claro?

Todos los genin asintieron al unísono, asimilando la seriedad de sus tareas. Tras recibir los pergaminos de misión, el grupo abandonó la oficina.

«Que la voluntad de fuego los guíe. Espero que les vaya bien», pensó el anciano, observando la puerta cerrada por unos segundos antes de tomar su pluma y volver al eterno combate contra el papeleo.

Fin del Capítulo

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⏰ Last updated: Aug 31 ⏰

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