CAPÍTULO:1 Protección y Tensiones

40 3 0
                                        

La mansión de Villa Nueva era reconocida por su peculiar estructura y diseño, inspirando respeto y cierta admiración en quienes la veían desde la distancia. Muchas veces se preguntaban cómo aquella chica de cabello castaño y ojos verdes había logrado aguantar tanto tiempo en ese mundo lleno de peligros y responsabilidades. Esa chica era Ema Villanueva.

La vida de Ema giraba entre la universidad y su casa, o en ocasiones disfrutaba de la compañía de Isabella Castillo, una rubia de ojos azules que se había convertido en su mejor amiga. Justo en ese momento, ambas estaban en la habitación de Isabella, riendo y compartiendo un rato agradable.

—Ema, relájate, vamos a esa fiesta —suplicó Isabella mientras movía la cintura en un ritmo cómico.

La ojiverde la miró con fingida indignación y soltó un suspiro.

—Está bien, lo haré —respondió con una sonrisa, dejando caer la resistencia.

Isabella comenzó a hacer un baile ridículo que provocó la risa inmediata de ambas. Después de unos minutos, Ema recogió sus cosas, se despidió de su amiga y se montó en su bicicleta, comenzando a pedalear hacia su casa. Pero una sensación extraña la invadió, un escalofrío que le hizo sentir que alguien la observaba. Intentó ignorarlo, pensando que tal vez era solo su imaginación.

De repente, un automóvil se atravesó frente a ella. Dos hombres encapuchados descendieron del vehículo con rapidez. La sorpresa y el miedo paralizaron a Ema por un instante. Gritó y trató de liberarse, pero uno de ellos la sujetó con fuerza.

El pánico la invadía por completo. Temía no volver a ver a Isabella, ni a su padre… Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas. De repente, escuchó dos disparos. El mundo a su alrededor se volvió borroso, y cayó de rodillas, con los ojos cerrados. Cuando sentía que todo se desvanecía, escuchó pasos cautelosos acercándose.

—Deberías tener más cuidado —una voz seductora y firme rompió el silencio—. La calle es peligrosa para una princesa como tú.

La voz hizo estremecer la piel de la ojiverde. Sus pensamientos se volvieron confusos, casi húmedos de sorpresa. Abrió los ojos de golpe y se dio cuenta de que estaba sola. A su alrededor yacían los cuerpos inmóviles de los dos hombres encapuchados.

Sin perder tiempo, se levantó rápidamente, tomó su bicicleta y pedaléo a toda velocidad hacia su casa. El alivio de estar a salvo le dio fuerzas para respirar con más calma. Al entrar, una de las empleadas le indicó que su padre la esperaba en el estudio.

***

—Padre, ¿qué sucede? —preguntó Ema con preocupación mientras entraba en la habitación.

El señor Jason Villanueva, un hombre de edad avanzada pero con aspecto cuidado y respetado en la sociedad, la observaba serio.

—Hija, tras lo ocurrido he tomado una decisión. —Jason frunció el ceño—. Tendrás un guardaespaldas para protegerte.

Ema arqueó una ceja, sorprendida por la noticia.

—Por favor, pasa —dijo su padre señalando la puerta.

Pasos cálidos y firmes se acercaron. Ema se volteó y vio a un hombre alto, de cabello negro y ojos penetrantes. En su brazo derecho, un tatuaje que le llamó la atención de inmediato. Por un momento, un pensamiento inesperado cruzó su mente: un sensación casi intensa ante su presencia.

—Bien, hija. Él es Brian Winsle, tu nuevo guardaespaldas —anunció el señor Villanueva.

—Encantada —respondió Ema con ironía en la voz, que no pasó desapercibida para Brian, quien esbozó una sonrisa ladeada—. Bueno, ya me retiro.

Oscuro SecretoStories to obsess over. Discover now