35 3 0
                                        

‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎
Antes de que abras este libro y te preguntes por qué demonios decidiste leer algo escrito por una adolescente con demasiadas emociones y cero autocontrol creativo, déjame soltar este ritual ancestral: agradecer. Sí, como en las páginas rancias que nadie lee, pero versión upgradeada con veneno, glitter y un toque de mala decisión juvenil.

Primero, les doy las gracias a mis amigos. Sí, ustedes, bola de criaturas inestables que se la pasan tirando chistes malos y decisiones peores. Les robé sus personalidades con la misma calma con la que un mapache roba comida en la madrugada. Personajes con alma, dicen. Pues son ustedes, así que si encuentran similitudes… ni modo. No se quejen. Yo les advertí. Igual gracias por existir, supongo.

Gracias a mi mamá, porque sin ella honestamente estaría en mi cuarto jugando algo a las tres de la mañana, con ojeras nivel depresión soviética, comiendo cereal a puños. Mamá, si estás leyendo esto, deja el libro. Neta. Vete. Hay capítulos que no quiero que sepas que escribí. Corre. Te lo digo con cariño.

Gracias también a ti, lectora promedio con gustos turbios como fanfic de señores. Sí, tú, que vienes a este libro buscando algo diferente, algo que no sea la misma historia genérica con protagonista sin personalidad. Felicidades, ya estás evolucionando. Eres como un Pokémon pero con problemas emocionales. Orgullo total.

Agradezco también a mi prepa, ese museo del caos donde las paredes se caen, los baños dan miedo y las vibras están más densas que mis traumas. Gracias por ser tan fea, porque tu fealdad inspiró muchos escenarios. Cada rincón daba material narrativo. Un beso y un exorcismo para ti.

Y cómo olvidar al genio, al crack, al individuo iluminado que creó Proyecto X. Sin esa película, este libro sería un proyecto tan equis que hasta el profe de ética me bajaría puntos por aburrida. Pero no. Aquí estamos. De película icónica a libro medio decente. La cadena evolutiva del entretenimiento, mis cielas.

Finalmente, gracias a todo ser humano, ser no humano, espíritu chocarrero o algoritmo misterioso que decidió que yo debía escribir esto. Porque sin ustedes, estaría haciendo algo útil. Y qué horror. Mejor esto.
Siéntanse abrazados, insultados y honrados al mismo tiempo. Bienvenidxs al desastre.

--
Intentaré subir capítulos más a menudo;;

Quince y Contando.Stories to obsess over. Discover now