Capítulo 1

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Todos bailaban al compás de la música, pero faltaban dos personas. Elena y Gabe no estaban en el salón; él la había llamado para hablar a solas.

La luna brillaba intensamente y los iluminaba con su cálida luz. El jardín detrás del castillo era tranquilo, casi mágico.

-Y bien -empezó Elena-, ¿de qué querías hablarme?

Gabe había pensado confesarle sus sentimientos, aquellos que llevaba guardando desde hacía tiempo. Había escogido ese lugar porque siempre le había parecido hermoso... y porque sabía que esa noche no se repetiría.

-Bueno... Elena... -habló un poco nervioso-. Nos conocemos desde hace muchos años. Te he visto fracasar y triunfar. Eres una gran persona y sé que gobernarás Avalor con gran sabiduría.
Parte de la razón por la que te traje aquí es para felicitarte por tu nuevo cargo.

Elena lo escuchaba atentamente, sintiéndose halagada por sus palabras.

-En fin -continuó Gabe-, la segunda cosa que quería decirte es...

En ese momento, Naomi apareció corriendo, interrumpiendo el instante.

-¡Elena! -dijo, recuperando el aliento-. Hasta que te encuentro. Los reyes de Encantia darán un brindis y quieren hablar sobre un acuerdo comercial.

Elena sabía que debía ir, pero también sentía que Gabe estaba a punto de decir algo importante.

-Muchas gracias, Naomi, pero estaba hablando con Gabe y...

-No, no te molestes -la interrumpió él de inmediato. Había perdido el valor y no quería perjudicarla-. Ve, es importante.

-¿Estás seguro? -preguntó Elena, sintiéndose mal por la interrupción.

-Sí -respondió él, intentando tranquilizarla-. No pasa nada.
Elena se marchó con Naomi y los tres volvieron al palacio.

Gabe observó cómo Elena se alejaba para atender a otros invitados. La música seguía sonando, las risas llenaban el salón... pero para él todo parecía amortiguado, como si el mundo hubiera bajado el volumen.
Había estado tan cerca.
Demasiado cerca.

Apoyó una mano en la baranda del balcón y dejó escapar un suspiro lento. No era miedo lo que lo había detenido, sino algo peor: la certeza de que, si hablaba, nada volvería a ser igual.

Elena era reina ahora. Avalor dependía de ella. ¿Quién era él para añadirle un peso más?

-Cobarde -murmuró para sí mismo.

Elena tras el brindis, habló con el rey Ronald II y la reina Miranda sobre entablar un acuerdo comercial, ya que sus reinos no tenían ninguno.

Cuando todo terminó, la música volvió a llenar el salón. Elena se quedó apoyada en un pilar del castillo, observando a sus invitados disfrutar de la fiesta. Su mente no encontraba descanso. Ahora que estaba coronada, sus responsabilidades habían aumentado.

Observó a los reyes presentes y notó que todos tenían pareja... o eran hombres.
Una inquietud la atravesó.
¿La tomarían en serio los otros reinos?
¿Algún día la obligarían a casarse?

Y entonces surgieron más preguntas:
¿Llegaría a casarse algún día?
¿Con quién compartiría su vida?

No se imaginaba quedándose sola, pero tampoco sabía a quién elegir. Su mirada se desvió hacia dos parejas en particular: Mateo bailando con Carla, y Naomi junto a Gabe.

Al cruzar miradas con él, recordó que este tenía algo importante que decirle... y se preguntó qué habría sido.
Una mano se extendió frente a ella.

-¿Me concedería este baile, su majestad? -dijo el príncipe Alonso con una sonrisa coqueta.

Elena pensó, por un segundo, que se trataba de Gabe pero aún así, decidió disfrutar de su fiesta.
-Está bien.

Ambos comenzaron a bailar elegantemente. Pronto las miradas se centraron en ellos, y Elena empezó a sentirse incómoda. Desde la pista, Gabe lo notó. Al ver su expresión, no dudó y se acercó.

-¿Me permite? -dijo, interrumpiendo el baile.
Elena aceptó de inmediato. Con Gabe se sentía segura. Alonso respetó su decisión y se apartó.

-Muchas gracias por salvarme -dijo Elena, suspirando aliviada.

-No tienes de qué preocuparte. Sabes que siempre estaré ahí para ti.

-Y... retomando lo de afuera -dijo ella-, ¿qué era lo que querías decirme?

Gabe guardó silencio un instante.
-No es importante. Habrá otro momento -respondió con calma.

-Bueno... si tú lo dices -dijo Elena. Pensó en qué haría sin él, en qué pasaría si algún día decidía tomar otro rumbo-. Gabe...

-¿Sí?

-¿Te quedarás siempre a mi lado?

Gabe se sorprendió por la pregunta, pero la respuesta era clara.

-Es mi trabajo como tu guardia personal -dijo-. Y además... eres muy importante para mí. Así que sí.

Sus palabras le dieron paz a Elena. Y, por alguna razón, creyó sentir que entre ellos había algo más que una simple amistad.

La noche terminó en calma. El cielo estrellado cubría el palacio, y como ya era tarde, todos los miembros de la realeza se quedaron a dormir allí.

Elena en su habitación se había quedado pensando en las palabras que le dijo Gabe: "Sabes que siempre estaré ahí para ti" Ella confiaba en esa promesa.

Mientras Gabe en su habitación se puso a pensar y se dijo así mismo : - en que estaba pensando, y si ella no siente lo mismo? Podría arruinar nuestra amistad.

Y pensó que si algún día llegaba el momento adecuado se lo diría, pero por el momento no.


Hola
Bueno no se si les esta gustando la historia
Me podría decir por fa
Para ver si la continuó o no
Y si tienes alguna sugerencia díganme

Bajo las Estrellas de Avalor Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora