Prólogo

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Nadie imaginó que algunas historias no terminan.
Solo aprenden a repetirse.

Sadie Hudson tenía catorce años cuando el ruido empezó a parecerle hogar. Con una guitarra demasiado grande para su cuerpo y un silencio demasiado hondo para su edad, caminaba entre gigantes sin hacer ruido. Nadie notó que, detrás de su calma, algo se estaba quebrando despacio.

Axl Rose ya era fuego.
Ella todavía era sombra.

Él gritaba contra el mundo.
Sadie escuchaba. Siempre escuchaba.
Y en ese gesto silencioso nació algo que no debía existir. Un vínculo sin nombre, sostenido por miradas largas, noches cerradas y canciones que nunca se grabaron.

Pero el ruido no protege.
Solo desgasta.

Sadie creció rodeada de luces que no calentaban, de promesas que se decían a medias y de un amor que nunca supo dónde quedarse. La música dejó de ser refugio. El silencio empezó a pesar más que las palabras. Y Axl, el hombre que alguna vez fue centro, se volvió distancia.

El 15 de julio de 1991, Sadie dejó de estar.
No como un escándalo.
Como un apagón.

Desde entonces, hay canciones que suenan distintas.
Baladas que arrastran algo que no se nombra.
Ecos.

Esta no es una historia nueva.
Es lo que quedó resonando.

Nota; Para entenderle mejor, debes leer; "Entre Rosas y Veneno".

Esta historia será como la repetición de mi primer libro, pero esta vez, siendo narrada por Sadie, si no saben quien es ella, creo que deberían darle una leída a mi primer libro; "Entre Rosas y Veneno". Espero les guste y disfruten mucho, es lamentable que ya esté sea mi ultimo libro, las anteriores historias fueron eliminadas por un significado personal, pero quiero agradecerles por su gran apoyo, fue una gran experiencia,
de mis mejores.

EcosWhere stories live. Discover now