Nueva York nunca duerme.
Lo sé porque la hemos vigilado durante un años desde las alturas, saltando de azotea en azotea mientras las luces artificiales pintan sombras largas y deformes sobre el concreto. A esa hora, cuando el ruido baja lo suficiente como para escuchar tu propia respiración, la ciudad parece contener algo… como si aguantara el aliento.
Esta noche, algo estaba mal.Era una presión en el pecho, una incomodidad que me hacía mirar dos veces los mismos callejones. Mis manos preparadas para agarrar mi bō.
—Manténganse cerca —murmuré.
Kurai y Anri se movieron a mis flancos sin discutir. Confiaban en mí. Galileo confiaba en mí para protegerlos. Y ese peso, esa responsabilidad, me anclaba al presente más que cualquier miedo.
El viento pasó entre nosotros y, por un instante, el silencio fue demasiado.
Entonces ocurrió.
Todo se tensó dentro de mí.
Plante mis pies Girándome.
El ataque llegó como un latigazo. Alcanzé a bloquear por puro instinto, el metal de mi arma vibrando con fuerza al chocar contra algo viscoso y sorprendentemente sólido. No tuve tiempo de pensar.
«¿Un tentáculo?»
—¡Corran! Vallan con Galileo —alcanse a gritar.
Antes de poder reaccionar, otro me rodeó el torso. El mundo se sacudió cuando el suelo desapareció bajo mis pies.
Vi sus ojos abrirse con horror. Escuché mi nombre en sus voces.
La criatura se movía con una velocidad imposible, deslizándose por las sombras como si la ciudad misma le abriera paso. El aire cortaba mi rostro mientras luchaba por soltarme.
Así que hice lo único que podía.
Agarrando mi bō con firmeza intenté asertale un golpe, logrando dale en la cabeza y en represalia me estrelló contra una pared haciéndome dejar caer el bō.
Si no regresaba… al menos tendrían una pista.
---
El cristal estaba frío.
Me arrojaron dentro de un cilindro transparente con base y techo de metal. Mis rodillas cedieron al tocar el suelo, pero no me permití caer del todo. Afuera, la criatura se movía con una calma enfermiza.
Era enorme. Su piel rosada parecía húmeda, viscosa. Seis tentáculos se arrastraban por el suelo, sus ojos negros con esclerótica amarillenta, no parpadeaban.
Solo observaban.
—¿Quién eres…? —pregunté, forzando la voz a mantenerse firme.
No respondió.
Manipulaba una consola cubierta de símbolos imposibles. Como si yo no existiera.
«¿Dónde estoy?»
Una descarga eléctrica atravesó mi cuerpo. Mis músculos se contrajeron sin control. El grito murió en mi garganta cuando otra descarga me sacudió con más fuerza.
—Tu miedo es fascinante —dijo finalmente, con burla en su tono,su voz resonando dentro de mi cabeza, antinatural—. Puedes llamarme Kraang.
Una aguja descendió desde el techo del cilindro, intenté apartarme pegandome contra las paredes de bidrio, sin escape.
La sustancia ardió al entrar en mi cuerpo. Sentí como si mis nervios se incendiaran uno por uno. Aprete la mandíbula con fuerza mientras luchaba por no gritar.
—¿Qué… quieres…? —logré decir.
Kraang inclinó la cabeza, curioso.
—Información.
Las pantallas se encendieron en los monitores frente a mi.
«Mis hermanos.»
Los vi correr por los túneles, esquivando trampas, moviéndose con desesperación. Galileo al frente, Kurai y Anri cubriendo los flancos. Akito y Akira destrozando maquinaria sin dudar.
—Habla —ordenó Kraang con suavidad—. Dime cómo funcionan. Dime de donde vienen. Dime si son la desndencia de los sujetos k-12-4 y k-R-05
Negué con la cabeza.
Otra descarga.
Sentí un peso interno en mi subconsinte.
No hablé. Pero el siguió
Cada grito que escapaba de mi garganta era una promesa silenciosa: no los tocaría. No mientras yo respirara.
—Interesante —murmuró Kraang—. Siempre resisten… hasta que se rompen
Más inyecciones,más dolor. El tiempo se volvió confuso.
Solo las pantallas me mantenían despierto.
Una pantalla con un especie de mapa señalaba la ubicación de mis hermanos
Ellos se acercaban.
«ya no puedo... Resistir»
«Deja me lo a mi entonces»
«¿Quién eres?»
«No hay tiempo»
-----
La puerta explotó con gran estruendo que hizo vibrar el cristal del cilindro, apenas registre lo que pasaba cundo todo se oscureció.
Akito y Akira se lanzaron al ataque sin pensarlo. Kurai y Anri corrieron hacia mí, escuché como el cristal se resquebajaba Sentí manos firmes, desesperadas, cálidas.
—Haru —escuché—. Aguanta.
Intenté responder, pero ya no podía, estaba en un vacío sentado viendo como se desarrollaba todo.
No decidia. No sentía.
«Solo quería proteger los.»
------
Logré salir, logré tomar su lugar.
No pensé, solo actúe
Me levanté, me moví, quería acostumbrarme a este cuerpo, pero no había tiempo.
Me dieron el arma de Haru, le di unas jiros probando su peso antes de moverme entre ellos y los adelante.
Lo podía sentir, la fuerza, la ira, las ganas de sobrevivir. El arma que Kraang activó. Un rayo de energía iluminó la sala.
Mis ojos ardían, mandándome contra el kraang, sin piedad, sin retenerme, quería vengarme, quería desquitarme por lo que nos hizo.
Vi a Galileo mirarme, no como siempre. Había duda, cautela
«¿Miedo?»
—¿Quién eres? —preguntó.
Mi voz no sonó como la de Haru, era más dura, y filosa.
—No soy Haru… —respondí, apenas consciente—. Llámame Ran.
Por un segundo, todo se detuvo.Y Kraang sonrió, aprovechando la distracción se moviéndose lento, presionó algun botón.
Un portal se abrió detrás de nosotros, apenas lo alcance a ver cundo una fuerza nos arrancó del suelo.
Lo último que vi fue el rostro de mis hermanos, congelado en horror y la risa del kraang resonando antes de perder la consciencia.
----------------
Para quienes leyeron el capítulo piloto, aquí va una pequeña aclaración para evitar confusiones:
Algunos personajes cambiaron de nombre:
Miguel → Haru
Rafael → Kurai
Leonardo → Anri
Además, ciertas personalidades y dinámicas fueron modificadas para mejorar la coherencia de la historia y el desarrollo emocional de los personajes.
Gracias infinitas por seguir aquí, por leer, por apoyar y por acompañarme en este viaje.
Si tienes sugerencias o comentarios, los recibiré con muchísimo cariño 💚
ESTÁS LEYENDO
La Búsqueda De Nuestro Origen
AdventureSeis hermanos. Un pasado roto. Un futuro incierto. A través del tiempo y las dimensiones, deberán descubrir quiénes son realmente, de dónde vienen y por qué su historia está marcada por la pérdida. En su viaje, encontrarán aliados, enemigos... y una...
