No me jodas

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En esa época la sociedad se encontraba dividida ,estaban los cleros,la nobleza y por supuesto el pueblo que eran los más pobres y no contaban con ningún tipo de poder —dijo una voz seria de fondo para especificar la de mi profesor de historia que estaba hablando de... la revolución francesa creo.
No estaba prestando atención en lo absoluto a la clase más bien me encontraba dibujando, qué es otra de mis pasiones aparte del ballet.

No estaba prestando atención en lo absoluto a la clase más bien me encontraba dibujando, qué es otra de mis pasiones aparte del ballet

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Mire detenidamente mi dibujo me estaba quedando bonito al mi parecer.
—Señorita Ruiz—se escucho un tono de voz autoritario.
Levanté la vista y me encontré con la mirada afilada del profesor.
  Si sus ojos fueran cuchillos hacen tiempo me atravesarian y yo moriría aquí mismo desangrada.
—Preste atención por favor o si no ya sabe muy bien el camino a la salida —dijo con voz dura, el era ese tipo de profesor que si no prestas atención a clases no deberías estar ahí . Como si fuese que su clase era divertido o algo.
—Lo hago profesor—le respondí con un tono neutro  para que no pensara que era un rebelde.
—Si es verdad que esta prestando atencio a clases entonces dígame ¿en que año ocurrió la Revolución  Francesa?—preguntó todos los ojos se voltearon al verme ansiosos por mi respuesta.
En verdad  odio historia pero mas Matemática, pero gracias a Dios que me pregunto algo fácil.
—Ocurrió entre 1789 y 1799 en Francia—respondi sin titubear segura de mi respuesta
El profesor asintió satisfecho ante mi respuesta luego continuo con la clase
Despues de eso segui como si nada dibujando y en ocasiones apuntaba notas de lo que decia el profesor.
Sonó la campana de la salida y el profesor dio por finalizada la clase.
Cogi todas mis cosas y me dirigí a la salida.Sali del aula y una mano me agarro del hombro de sorpresa ,salte como un gato por el susto, "casi me dio un infarto".
—¡Joder¡—grite todavía alterada  por el susto me gire para encarar  gracioso y ahí estaba Theo sonriendo como un idiota:el bobo de mi mejor amigo.
—¿Se asustaste princesa?— dijo entre carcajadas disfrutando del susto que me lleve .
—No claro, solamente "salte de felicidad", cuando un bobo decidió "asustarme"—le respondí con ironia y continúe caminando hacia la salida de la escuela sin mirarlo.
—Vamos Emita querida no te  enojes no fue mi intención asustarte...aúnque fue divertido lo tienes que admitir— añadio riéndose a carcajadas.
Lo miré con el seño fruncido.
—Emita cariño...—dijo con un tono burlón.
—No me digas así y mucho menos cuando estoy enojada Theodore Hassler —respondi, apuntandole con el dedo—O si no la vas a pagar  ¡entendiste!.
Theo levanta las manos como si se rindiera.
—Está bien,está bien...no hace falta que me amenaces emita, ¡yo te quiero mucho!—dijo riéndose a carcajadas nuevamente.Y acercándose a mi y dándome un fuerte abrazo. Lo empuje, aunque me gustó el abrazo.
—Eres imposible -respondi con fastidio.
—Pero si me quieres así, por eso soy tu mejor amigo, ¿no es así?— añadió con un tono cariñoso
—Sí, claro lo que digas—exclame— Theo mira— dije señalando al otro extremo del pasillo.
—¡¿Qué sucede?!—pregunto curioso.
—Mira, allá va Gustavo.
—¡Qué dónde!— exclamó sorprendido.
Me eché a carcajadas ,la venganza es dulce.
—Emma Rossi —dijo llevándose una mano en el pecho— Yo te asuste ,pero no juego con tus sentimientos
—Vamos Theo no me digas que te vas a alterar por eso
—Si lo haré, Gustavo es el amor de mi vida —dijo exagerando las cosas
-Si mal lo recuerdo Gustavo tiene novio no es así.
—¡Tenia!—dijo corrigiendome .
Lo miré curiosa, lo conozco muy bien el hizo algo.
—Theo ¿que hiciste?— pregunte.
—Digamos que en una de las fiestas Gustavo encontró a una chica en la cama de su novio— dijo con una amplia sonrisa.
—Dios...y déjame adivinarlo —me lleve una mano en la cabeza pensando en lo absurdo que habrá hecho Theo para que eso sucediera -Tú pusiste a la chica en su cama,¿no es así?.
—Error—respondio—O  sea está bien, pero la chica ,por su cuenta, se fue en su cama.
—Eres un...—no terminé de hablar cuando el bobo me interrumpió.
—Un increible estratega—dijo orgullosamente.
—No iba a decir" un obsesionado"...pero esta bien lo de estratega.
—Y ahora lo único que queda es conquistarlo.
-Si ya hiciste que termine con su novio conquistarlo será fácil...¿no es así?.
-Claro princesa...tu si entiendes-dijo poniendo sus brazos sobre mis hombros- ¿Vamos a clase de ballet?.
—Quiero ir a casa primero, para tomar una ducha y recoger mis cosas,porque aquí no tengo nada,¿y tú?—pregunte mirándolo a los ojos ,aveces pienso que Theo es el hombre perfecto que todas las chicas desearian, es caballeroso, amable,atento, tenia un buen aspecto, lo ue mas me gustaba de el sus rulos . Pero el decidió ser gay, asi que vamos a hacer es mi mejor amigo  lo quiero tal como es.
Aunque alguna vez fue diferente.Y pasamos por muchas cosas diferentes.
-Siempre tengo todo mi equipo de ballet en mi casillero-dijo dándome un beso en la frente- Puedo ir contigo a tu casa y desde ahí nos vamos a clases ¿no crees?.
-Esta bien,Papá dijo que hoy vendría a buscarme
Nos dirigimos a la salida y Papá ya se encontraba esperándome en la entrada.
—¡Ah, ahí estás! —dijo sonriendo al verme.
—Hola, papá —respondí, acercándome y dándole un abrazo rápido me abrazo de vuelta y enredo mi pelo con cariño, siempre lo hace y Theo también.
Theo me miró, levantando una ceja, divertido.
—Bueno… parece que no soy el único al que le gusta enredarte tu pelo—bromeó.
—Siempre ambos lo hacen—le respondí con ironía, mientras papá nos miraba con una sonrisa confusa.
—Entonces, ¿vamos? —preguntó papá, tomando mi mochila.
—Sí —asentí, lanzando a Theo una mirada cómplice—. ¿Vienes, estratega?
—Claro, princesa —dijo él, siguiendo a nuestro paso, con esa sonrisa orgullosa que nunca desaparece.
Mientras caminábamos hacia el auto, no pude evitar pensar en lo ridículamente fácil que era hacer que Theo se dejara llevar… y lo mucho que me gustaba que él estuviera allí, a pesar de todo.
Llegamos a mi casa, me baje del coche y lo primero que hice fue correr.
—¡Estás loca ya otra vez!—gritó Theo
—No lo estoy—grite a todo pulmon—el que llega último a mi habitación pierde.
—A no,no lo harás —dijo como respuesta theo y empezó a correr tras de mi.
Me lancé escaleras arriba como un rayo, riendo a carcajadas mientras Theo gritaba detrás de mí.
—¡Emma Rossi, espera! ¡Esto no es justo! —gritó, tratando de alcanzarme.
—¡Demasiado tarde, el que llega último pierde! —respondí, girando la cabeza para burlarme de él mientras subía los últimos escalones.
Theo dio un salto exagerado, intentando acortar distancia,me sujeto de la cintura estirándome hacia atrás, me escape de él. Me adelante a él y yo ya estaba abriendo la puerta de mi habitación.
—¡Sí! —exclamé triunfante, tirándome sobre la cama—. Te gané, estratega.
Theo entró resoplando, pero con una sonrisa orgullosa.
—Maldita sea… pero te advierto, esto no termina aquí.
—¡Pero te gane!—dije sacandole la lengua y tirándome en mi cama mientras el se tiraba a lado mio.
—Ya mejor ve a bañarte...¡porque ya apestas!—dijo theo con tu tono de burlón , haciendo un gesto de" mal olor".
—¡Ya callate!–le respondí ,dándole un golpe en el hombro.
Me levante dirigiéndome al baño para ducharme.
Me duche todo y salí del baño con la toalla alrededor de mi cuerpo,con el tiempodeje de sentir vergüenza hacia él.Theo estaba recostado en mi cama.Luego me miro detenidamente.
—Sabes...si fuese otro chico disfrutaría de esta vista—dijo mirándome de arriba a abajo.
—Qué lastima que no eres otro chico eres mi mejor amigo—respondí acercándome a mi armario.
Theo se sentó en la cama
—Imagínate si solamente finjo ser gay para siempre tener esta vista no crees
—No lo creo—respondí—Porque si no lo fueras, ya habrias hecho hace tiempo  cosas que no se deben.
–En eso tienes razón—admitió —Bueno ya vístete que se nos hace tarde para ir a clases.
Me vestí lo más rápido posible,tome mis cosas y salimos de la casa .Decidimos ir caminando;la academia no quedaba muy lejos;solo a unas seis cuadras.
Llegamos a la academia y los demás ya habían llegado antes,con Theo nos dirigimos hacia los casilleros para guardar nuestras cosas
Salude a todos con cariño como siempre lo hacía.
—¡Emita! —escuché de pronto.
Me giré y ahí estaba Ashley, acercándose con una sonrisa enorme y los ojos brillantes de alegría.
—¡Por fin llegaste! —exclamó, rodeándome con un abrazo rápido—. Pensé que hoy no vendrías.
—¿Cómo no iba a venir? —respondí riendo—. Si falto, la maestra me mata.
Ashley soltó una risa contagiosa y se colocó a mi lado, aún rebosante de energía.
—Hoy va a ser un buen día, lo presiento —dijo, dando un pequeño salto de emoción.
—Pues ya veremos que sucede hoy—le respondí dedicándole un sonrisa.
—¡Chicos, al centro!—se escucho una voz dulce, acompañado de un aplausos Era la profesora Ana.
Todos nos dirigimos hacia donde estaba la profesora
—Bueno mis niños tengo buenas noticias—dijo con una gran sonrisa —el director del Palacio de bellas artes se contacto conmigo y me comentó que desearía que nuestra clase hiciera una presentación allí.
Todos saltamos emoción. Ese lugar era uno de los mejores, además que asistian personas influyentes del mundo del arte.
—¿Para cuando la presentación?—preguntó alguien.
—Para dentro de 4 meses y medio —respondió la profesora
Levanté la mano con respeto par hablar.
—¿Y qué presentaremos?‐—pregunte curiosa.
—Buena pregunta  Emma—respondió la profesora —presentaremos uno de los bailes más hermosos de todos,El lago de los cisnes.
Un silencio pesado cayó sobre el salón por un instante. Sentí cómo algo se apretaba en mi pecho. El cisne negro. No era solo un baile; era prueba, riesgo y perfección.
Algunos comenzaron a murmurar entre ellos, otros se miraban con nerviosismo. Yo me quedé quieta, tratando de asimilarlo.
—Habrá audiciones —continuó Ana, recorriéndonos con la mirada—. Cada uno de ustedes tendrá la oportunidad de demostrar si está preparado para asumir un rol en esta presentación,ya tengo algunos candidatos pensado para los papeles,solo quiero que esas personas demuestren que si merecen el papel.
Ashley me miró con los ojos brillantes.
—Esto es enorme —susurró, apenas conteniendo la emoción.
Theo, a mi lado, dejó de bromear por primera vez en el día.
—Cuatro meses y medio… —murmuró—. No es mucho tiempo.
Tragué saliva. Cuatro meses y medio para ser perfecta. Para no fallar. Para demostrar que merecía estar ahí.
—Empezamos hoy —anunció la profesora, dando una palmada—. A la barra, por favor.
Hiszo una breve pausa y luego añadió.
—Pero antes de continuar quiero presentarles al nuevo miembro de nuestra clase.
Su mirada se dirigió hacia la puerta. Todos la seguimos en silencio.
Las puertas se abrieron.
Y entonces lo vi.
Mi estómago se cerró de golpe.
Era un chico. De cabello negro, ojos oscuros —casi negros— y bastante más alto que yo. Tenía una postura segura, como si aquel lugar no le fuera extraño en absoluto.Su presencia llenaba el salón. No necesitaba presentarse para que yo supiera quién era.
Él.
La última persona que esperaba ver allí.
La misma que había odiado desde que éramos pequeños.La misma persona que me quebró cuando eramos pequeños.
La misma con la que siempre terminaba discutiendo, sin excepción.
—No puede ser… —murmuré entre dientes.
Theo, a mi lado, lo notó enseguida. Me miró de reojo y luego al chico, como si acabara de entenderlo todo.
Él sabía. Siempre había sabido que nos llevábamos mal. Incluso sabía la razón.
—Vaya… —susurró Theo—. Esto se va a poner interesante.
El chico avanzó un par de pasos dentro del salón. Su mirada recorrió el lugar… hasta detenerse en mí.
Y supe, por la forma en que alzó apenas una ceja, que también me había reconocido.
Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo mis manos temblaron,pero las controlé antes de que alguien se diera cuenta
—Él se unirá a nosotros a partir de hoy —continuó la profesora—. Espero que lo reciban como corresponde.
Recordaba muy bien que él era el hijo de Anna pero nunca pensé que vendría aquí pero creo que me equivoque.
Empezó a saludar a todos, hasta que se acercó a mi, me miró directo a los ojos, le paso primero la mano a Theo luego a mí
—No me jodas—murmuré  fríamente, en tono de amenaza, no queria tener nada que ver con él.Ni siquiera le respondí a su saludo.
—No pensaba hacerlo—respondió bajando su mano. No dejaba de mirarme a los ojos
Theo noto la tensión entre nosotros dos y garraspeo la garganta y se dirigio hacia los casilleros.
Fulmine con la mirada a Max y luego segui Theo.
El universo simple mente estaba de mi contra.
Desde lo lejos yo no dejaba de mirarlo.
Cuatro meses y medio.
El el lago de los cisnes.
Nada estaba siendo fácil y ahora el. Dios como podré hacer esto antes de perder la cabeza.

Un Cisne Enamorado Stories to obsess over. Discover now