En la tranquila ciudad de Kuoh, Issei Hyoudou llevaba una vida típica de adolescente: escuela, amigos pervertidos y, por supuesto, su rol como el peón del demonio en el séquito de Rias Gremory. Pero últimamente, sus noches se habían vuelto... raras. Cada vez que cerraba los ojos, soñaba con una mujer misteriosa de cabello rojizo oscuro, envuelta en un largo vestido morado y un velo que ocultaba su rostro. "Tienes un rol que cumplir", repetía ella con una voz etérea, como un eco de otro mundo. Issei siempre se despertaba justo antes de que revelara qué demonios era ese "rol", sudando y frustrado. "¿Qué carajos fue eso?", murmuraba, sacudiendo la cabeza.
Al día siguiente, en el club de Investigación Oculta, Issei no pudo resistirse y les contó todo a Rias y las chicas. "¡Chicas, en serio, esta mujer en mis sueños no para de hablar de un 'rol'! ¿Creen que sea una señal o algo?" Rias arqueó una ceja, Akeno se rio disimuladamente, y Asia parpadeó inocentemente. "Probablemente solo sean sueños extraños, Issei", dijo Rias con su habitual compostura presidencial. "Tal vez comiste algo picante antes de dormir". Koneko asintió solemnemente: "O estás pensando demasiado en chicas". Issei se sonrojó. "¡Oye, no es eso!" Pero al final, todas concluyeron que era solo su imaginación hiperactiva. Issei suspiró, decidiendo ignorarlo. "Bien, lo dejaré pasar. Mañana tengo examen y no he estudiado ni una página. Prioridades, ¿no?"
Esa noche, mientras se preparaba para dormir en su habitación, bostezando y rascándose la cabeza, algo salió terriblemente mal. De repente, un círculo mágico brillante rodeó su cama, iluminando todo con un resplandor rojo intenso. "¿Qué rayos...?" Issei saltó, pero ya era tarde. Su Boosted Gear se activó solo, materializándose en su brazo izquierdo con un rugido. "¡Ddraig! ¿Qué está pasando?", gritó Issei, confundido.
Ddraig, la voz grave del dragón rojo en su mente, respondió con urgencia: "Es un círculo mágico interdimensional, compañero. Prepárate, porque sea lo que sea, nos está llevando a otro lugar". Antes de que Issei pudiera protestar, la luz lo envolvió por completo, y el mundo se desvaneció en un torbellino.
Cuando recobró la conciencia, Issei se levantó tambaleante, parpadeando ante la escena surreal. Estaba en un templo flotante, suspendido en un vasto espacio estrellado, como si hubiera sido arrancado de un videojuego de fantasía. "¿Dónde diablos estoy? ¿Esto es el más allá o qué?" Una voz femenina, suave pero poderosa, lo sacó de su aturdimiento: "Por fin has llegado, Dragón Rojo. Te hemos estado esperando".
Issei se puso en guardia inmediatamente, invocando su Boosted Gear. "¡¿Quién eres tú?!" Giró sobre sus talones y allí estaba: la mujer de sus sueños, con su cabello rojizo oscuro cayendo en cascadas, el vestido morado ondeando como si tuviera vida propia, y el velo semi-transparente revelando ojos antiguos y sabios. "¡Tú! ¡Eres la de mis sueños!"
La mujer sonrió con serenidad. "Así es. Me costó bastante traerte aquí, joven dragón". Issei frunció el ceño, apuntándola con su guantelete. "¿Qué quieres de mí? ¿Por qué me contactas en sueños como una acosadora sobrenatural?"
Ella se acercó flotando ligeramente, su presencia abrumadora. "Soy Siris, la madre de todos los dragones". Issei parpadeó, incrédulo. "¿Ddraig, eso es verdad?" El dragón en su mente tartamudeó: "No... no sé nada de una 'madre de los dragones'. Pero una cosa es clara: su poder es primordial, como el de un dios antiguo". Issei palideció, sintiendo un escalofrío. "¿Un dios? Genial, justo lo que necesitaba en mi vida".
Siris rio suavemente, una risa que resonaba como campanas distantes. "Por supuesto que no saben de mí. Hace siglos, mis hijos me traicionaron y me sellaron aquí, en este limbo eterno". Su sonrisa no mostraba rencor, solo una tristeza melancólica.
"¿Entonces quieres venganza?", preguntó Issei, preparándose para una pelea épica. Pero Siris negó con la cabeza. "No, joven dragón. Al final, son mis hijos. Una madre nunca odia a su propia sangre... al menos, yo no".
Issei relajó un poco los hombros, confundido. "¿Y entonces por qué estoy aquí? ¿Para charlar sobre familia disfuncional?" Siris lo miró con intensidad. "Debido a que mis hijos han disminuido en número, me veo obligada a intervenir para preservar nuestra estirpe. Por eso, te concedo a ti el privilegio, joven... dragona, de continuar con nuestra especie".
"¿QUÉ? ¡Espera, ¿DRAGONA?! ¡Soy un hombre, lo sabes, ¿verdad?!" Issei retrocedió, pero Siris solo sonrió más ampliamente. "Eso no será un problema". Chasqueó los dedos, y un círculo mágico gigante cubrió todo el templo, brillando con una energía cegadora.
Issei sintió su cuerpo arder, como si lo estuvieran remodelando desde adentro. "¡¿Qué me estás haciendo?!" Gritó, cayendo de rodillas. Ddraig rugió en su mente: "¡Yo también lo siento! ¡Esto es...!" La voz de Siris cortó el caos: "Suerte, hija mía. Que la voluntad esté contigo, Emperatriz Roja". Y con eso, el mundo se disolvió de nuevo.
De vuelta en su habitación, Issei se incorporó jadeando. "Emperatriz Roja... continuar la estirpe... ¿qué demonios?" Pero algo no encajaba. Sus manos... eran más pequeñas, delicadas. Bajó la vista y vio dos enormes pechos presionando contra su camiseta, una cintura esbelta, caderas curvas y cabello castaño que ahora le llegaba hasta los hombros. "¡¿Qué?!" Gritó, pero su voz era aguda, femenina. "¡Ddraig! ¿Qué pasó?!"
Para su horror, la voz de Ddraig también sonaba... ¿femenina? "No... no sé... ¡¿QUÉ LE PASÓ A MI VOZ?!" El guantelete vibró en pánico.
Después de un momento de silencio atónito, ambas estallaron. "¡Por lo visto, ahora las dos somos hembras!", dijo Ddraig, histérica. Issei, ahora una hermosa joven con curvas de infarto, bufó: "¡Gracias por aclarar lo obvio, sabionda!" Ddraig replicó: "¡Al menos intento ayudar, tarada!" Y así comenzaron a discutir como dos amigas en una pelea de almohadas: insultos volando, el guantelete brillando enfadado.
Finalmente, se calmaron, jadeando. "¿Por qué estamos tan agresivas?", preguntó Issei, frotándose los ojos. Ddraig suspiró: "Deben ser las hormonas femeninas. Lo siento, socia". Issei asintió, y de repente, ambas empezaron a llorar. "¡Esto es un desastre!", sollozó Issei, abrazando su guantelete como si fuera una peluche.
Al día siguiente, en el club, Issei (ahora una versión femenina impresionante de sí misma) estaba rodeada por Rias, su séquito, el hermano mayor de Rias (Sirzechs) y Azazel. Todos la miraban boquiabiertos mientras explicaba la locura. "Entonces, para resumir", dijo Rias, cruzada de brazos, "¿eres Issei, pero una supuesta 'madre de los dragones' te convirtió en mujer?"
"Sí, eso mismo", respondió Issei, invocando el Boosted Gear para probarlo. Las dudas se evaporaron al instante. Las chicas la rodearon emocionadas: "¡Oh, Issei, te ves preciosa!", exclamó Asia. Akeno guiñó un ojo: "¡Tus curvas son envidiables!" Incluso Rias se unió: "¡Una más para el equipo de chicas! Bienvenida al club.
NoAzazel se reía a carcajadas, y Sirzechs suspiró con una sonrisa: "Investigaré todo sobre esta Siris. Te lo prometo". Issei le agradeció, pero Rias hizo la pregunta del millón: "¿Por qué te transformó en mujer?" Issei tragó saliva: "Dijo que tengo el rol de... continuar la estirpe de los dragones".
Las chicas se miraron. Akeno soltó la bomba: "Entonces, ¿tienes que tener sexo con otro dragón para tener bebés?" Issei palideció como un fantasma. Rias, sacando un libro antiguo de quién sabe dónde, confirmó: "Aquí dice que dragones hembra y macho no pueden resistir sus instintos de apareamiento. El único dragón macho que conocemos es... Vali".
"¡¿EH?! ¡No voy a tener sexo con nadie, y menos bebés!", gritó Issei, roja como un tomate. Pero las chicas la calmaron, cambiando el tema a lo práctico: "¡Mañana salimos de compras! Ropa interior femenina, vestidos lindos... ¡Va a ser genial!" Issei suspiró, resignada. "Espero que Vali no aparezca. Lo último que quiero es perder mi... eh, castidad con él. Aunque... no es mal tipo. Frío, pero guapo... ¿Eh? ¿Por qué pienso eso?" Sacudió la cabeza. "Deben ser las hormonas".
En otro lugar, Vali Lucifer fruncía el ceño, pensando en sus propios sueños raros. Una mujer misteriosa le susurraba: "Tu pareja te aguarda". "¿Pareja? ¿Qué tontería es esa?" Murmuró, decidiendo que quizás era hora de consultar con los Gremory. Poco sabía que el destino dracónico estaba a punto de colisionar con una dosis de comedia romántica.
**Fin del Capítulo 1**
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La Emperatriz Roja❤️
RomanceIssei sueña con una misteriosa mujer pero un día la mujer lo lleva a su mundo. Para salvar su especie de, los dragones de la extinción, lo convierte en mujer... y lo une con Vali Lucifer.atracción y un legado inevitable los espera. ¿Podrán cumplirl...
