Fue herido por nuestras rebeliones.

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La luz de la luna bañaba los inmensos arboles bajo ella, el aire era fresco y suave, lleno de vida, el silencio era abundante y extenuante, la vegetación se mecían con suavidad, relajados, totalmente ajenos al caos de los alrededores, a los gritos, al gas rodeando una gran porción del territorio. Todo el silencio de los arboles opacado por las llamas, el gas y los gritos de los alrededores. Un viaje escolar de ensueño se había convertido en una pesadilla para aquellos estudiantes determinados a formarse como héroes.
 Un ataque se había producido en aquél viaje educativo, villanos en búsqueda de algo que los pobres jóvenes desconocían. Una gran fuente de gas había dormido a aquellos chicos que estaban cerca y el fuego los centraba, era una emboscada planificada, llena de malicia y jugadas sucias. El profesorado era astuto, ayudó a contener a los villanos tanto como podían mientras usaban esfuerzos en rescatar a estudiantes en apuros, pero no daban abasto, el fuego y el gas parecían devorar mas y mas del denso bosque, el radio de la espesa niebla parecía aumentar cada vez mas.

Un estudiante de cabello azul oscuro atado en cola de caballo sale disparado, su ojo bueno buscando mientras persigue a algo o alguien. Las suplicas de sus camaradas, rogando que regrese son en vano, el jovencito persigue aquella sombra que lo atrajo mas denso en la oscuridad, necesitando saber si era quién pensaba.
Se movía ágilmente, como un mono, trepó por los arboles con experiencia de años, sus pies ligeros y suaves mientras seguía a aquella sombra que parecía jugar con él.
Al igual que Alicia siguiendo el conejo, no pensó en que dejaba atrás. Sus compañeros, su gente, eso no parecía importar ahora. Quizás lo que parecía ser una teoría a punto de descubrirse era motivo suficiente para ir tras esa persona, quizás su necesidad de respuestas, o tal vez era solo su impulsividad jugando en su contra de nuevo.
La sombra se termina mimetizando con los alrededores. El chico suspira, estaba expuesto, se deja caer de la rama en la que se mantenía y toca el suelo, sus mirada y cuerpo dando vueltas sobre si mismo, tratando de hallar la posición de la persona que lo llamó, lo atrajo a donde quería.

— ¿Donde.... A donde fue? —su mirada recorrió todos sus alrededores con ansiedad, estaba expuesto y debía estar atento.

La figura sale, caminando lentamente hacia él directamente. Con manos en los bolsillos mira al joven, cuya expresión era de absoluta incredulidad.

— No puede ser... —. Retrocede, asustado por la apariencia de la figura, pero no por su aspecto, si no porque conocía al instante quién resultaba ser —. Eras tú...

La ahora reconocible mujer sonríe al mas joven, con cierto afecto y nostalgia, el viento movía ligeramente su largo cabello, su larga gabardina. Sus botas tácticas, chaleco y guantes negros era opacadas por la palidez de su piel que casi parecía reflejar la luz de la luna. La mujer saca la mano de sus bolsillos y camina, pasándose una de ellas por el pelo para acomodarlo.

— Definitivamente no era la idea que me vieras en este estado —. Su sonrisa cae y aparta incómodamente la mirada —. Sin embargo, esperaba que vinieras por voluntad propia conmigo y dejaras este lugar.

La mirada del chico se abre, jadeando con sorpresa y terror a partes iguales. No esperaría que ella estuviera aquí, mas aún pidiéndole que abandonara el campamento de verano, dejando atrás a sus amigos en peligro. Decidido, el joven aprieta los puños a sus costados y se pone en posición, listo para dar un fuerte acelerón. Un fuerte destello blanco salió de sus tobillos y el chico salió disparado a un costado de la mujer, quién detuvo al joven, girando sobre su eje para darle una fuerte patada que hizo que su contrario cayera al piso producto de la sorpresa y del impacto. Tosiendo por la falta de aire, sus tobillos volvieron a soltar una chispa, levantándolo de forma súbita, estando cara a cara con la mujer. 

— No puedes irte sin responderme —. Sonríe de forma espeluznante, apretando dolorosamente una mano en el hombro del muchacho —. ¡No puedes!

My Hero Academia: ParallaxHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora