Recordabas que al despertar el desayuno siempre estaba servido en la mesa de la cocina. Aunque los días eran lluviosos, su esposa siempre hacía los desayunos con una luz inmensa haciendo de un día muy feliz.
Ahora cada vez que despertaba y observaba su departamento; con las grises y húmedas paredes, la pequeña cocina en una esquina justo al lado del balcón, la mesa en el centro de todo el cuadrado junto con las sillas y todas sus cosas en una esquina producía que sus días no fueran muy felices que digamos.
Pero había que afrontar las consecuencias el día en que habías dejado a tu esposa. Así que te levantaste, con un bostezo largo y profundo, abriste la heladera buscando algo que beber y tomaste el poco jugo que había. Debías comprar más jugo en el supermercado.
Te vestiste rápidamente con unos jeans, una remera de mangas largas, una campera, tu bufanda preferida y tus zapatillas.
Lo normal de siempre.... O como era ahora.
Desde que habías dejado a tu esposa, habías tomado la manía de levantarte temprano e ir a dibujar al bar que siempre te había gustado. Así que con el viento azotándote en el rostro y con tu mochila colgada sobre tu hombro te encaminaste hacia ese bendito lugar.
No eras aficionado de los lugares concurridos, y este era especial porque no iba mucha gente. Así que te podías concentrar más en tus cosas. Tu trabajo era simplemente esto, dibujar.
Como siempre te había gustado.
Te sentaste en el lugar que siempre lo hacías, y como era de esperarse la mesera te sonrió a sabiendas de lo que ibas a pedir.
"Un mate cocido con medialunas"
Es gracioso porque nunca habías probado el mate cocido hasta que tú ex esposa te incitó a que lo hagas. Y luego desde ese día siempre pides uno y lo amas más que a nada en el mundo. Sacaste tu cuadernillo de la mochila junto con tu cartuchera, y comenzaste dibujar.
Pensaste en todas las cosas que habías pasado y no quisiste recordar el momento exacto en el que le habías dicho a tu ex mujer que querías separarte de ella y menos recordar su tristeza y su llanto. No podías pensar en eso porque te sentías tan culpable que a veces querías volver y dejar toda esta locura, como lo que era una completa y extraña locura. Pero luego prefieres ser un poco egoísta y mirar las cosas positivas que produjo todo esto como el hecho de que ahora tienes tiempo para vos y que trabajas en tu casa. No obstante, eso no quiere decir que en tus años de matrimonio fueron un asco, sino que fueron unos momentos de tu vida que mejor la pasaste. Fue una experiencia muy hermosa y algo que no se puede olvidar nunca. Sonreíste, sí así era la vida.
La mesera te había traído tu pedido y vos muy feliz, sacaste las cosas y comenzaste a beber. En eso, mientras tratabas de darle un sorbo a tu mate cocido, te da curiosidad de ver a la gente, la cual no era demasiada. Sonreíste porque si que te gustaba este lugar. No te importaba la música que pasaba, es más siempre traías tu celular para no prestar atención a nada y seguir con trabajo. Y eso fue lo que hiciste.
Luego de buen rato, en que tus dedos comenzaron a dolerte, tu espalda ya no aguantaba estar en el mismo lugar, y tus ojos empezaron a cansarse que decidiste irte hacia tu hogar. Guardaste todas las cosas que estaban desparramadas por la mesa, fuiste hasta la caja y le pagaste lo que habías pedido.
Ella te había sonreído pero si hubiese sido en otro momento le hubieras correspondido, ahora no sabías qué hacer. Por eso, saliste de ahí más rápido que cualquier cosa. Una fuerte oleada de viento frío te golpeó provocando que te cubrieras con tu bufanda el cuello.
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Sin Gloria Ni Finales Felices | Frerard
Fanfiction“Después de divorciarte de tu esposa, nunca pensaste que un niño de dieciséis años te iba a hacer sentir demasiadas cosas… cosas que ni tu ex pudo lograr. ¿Cómo fue que te perdiste tanto Gerard?” Nota: Esta es una historia dedicada para nia.qeeti...
