Hasta que La Muerte...

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— ¿Estarás aquí para siempre? - dulzura evocada de una niña inocente; Mary Reyres.

— Lo estaré. Para tu madre, para ti, para tus hermanos. - Una respuesta de un emperador; Kaion Reyres.

— ¿Lo prometes? - Dudó

— Lo prometo. - Respondió

Del silencio, los recuerdos se fragmentaron...

— ¿¡ESTÁS SATISFECHO!? — Kaion yacia debilitado, completamente destrozado físicamente. Cargado solo por la fuerza violenta de su enemigo; Ford Kingmare. — ¡DIMELO! — Los golpes se intensificaron en su rostro.

El palacio ardia en llamas que él jamás creyó que llegarían a sus puertas, ensangrentadas por soldados que no eran de su imperio. Su familia, muerta.

— ¡RESPÓNDEME COBARDE! — Aún siendo notoriamente más anciano, los golpes de Ford emanaban una fuerza de una juventud abandonada; una fuerza que salía del odio más que de la pasión. — ¿¡POR QUÉ ARREBATASTE LO UNICO QUE TENIA!? ¿¡POR QUÉ!?—

Las luces parpadeaban, las imágenes se distorsionaban, las respuestas se empapaban por ilusiones. Kaion solo mantuvo su serenidad entre restos de sangre y dolor.

— ¿Te gusta el calor de estas llamas, Ford? Son las mismas que encendiste para no sentir el frío de tu casa vacía... Míranos. Dos reyes de nada, reinando sobre un cementerio. ¿Es esta la vida que querías salvar? — tosió lo poco de sangre que se acumulaba en su boca; un sabor metálico pintó sus pupilas. — Tus críos mataron a mi familia; mi esposa, mi hija, mis hijos... Tu nación está lleno de hipocresía. No me queda nada, no me quedan respuestas. No me queda fe... Jamás pude tenerlo ante los dioses ¿Que fe tendré yo por mi?—

Los golpes cesaron, los gritos se callaron y las luces se calmaron como si misericordia fuese concedido. El hombre jadeó, un síntoma del cansancio. Sus puños ensangrentados bajaron sobre el pecho de Víctor. La visión cambiaba, era una transición, un recuerdo o una alucinación.

— Papi, ¡te quiero muuuucho! — Mary corrió hacia el emperador. Ejerció una presión en su abrazo que solo se hallaba en el afecto de una hija.

— Ja, ja. Yo también, pequeña. — acarició el cabello de Mary.

— ¿Papi verá a mami? — aunque su pregunta era inocente, la recepción fue un cambio de ambiente que ella temió. — ¿No quieres a mamá?

El rostro de Víctor cambio. No era furia, era vergüenza o al menos arrepentimiento. Pero, su voz solo se dedicó a consolar.

— No, está bien. Visitaremos a tu madre en un par de semanas. —

— ¡Yupii! — la alegría se desvaneció. La visión se oscureció y el dolor apuñaló.

¡Plash! - Ford golpeó a Víctor, sacándolo de su trance entre la vida y la muerte.

— No morirás, no después de que tú maldita hija provocara la muerte de mi hijo. — su voz era oscura, llena de odio. Arremetió contra Victor y le tomó de su cuello con una fuerza de otro mundo.

— No lo hagas, Ford. Se cómo te sientes, pero no lo hagas. — expresó, susurrándo, desviando todas sus fuerzas en su declaración.

— ¿¡NO HACER QUE!? — Gritó furioso — ¡Victor! ¿¡Tu que sabes de esto!? ¿¡Que sabes de perderlo todo!? — desgarró el cuello de la vestimenta del emperador, hervido en furia — Yo.. y-yo no quería-.. ¡Tú y tu estupidos hijos engreídos llevaron a la tumba a Jackson! Yo prometí cuidar de él, se lo prometí a-a-... No importa.. — una lágrima recorrió en la mejilla de Ford.

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⏰ Last updated: Mar 30 ⏰

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