2019, pre-debut todavía, pero ya viven juntos en el dorm nuevo)
Eran las 3:47 a.m. y Seungmin no podía dormir.
Otra vez.
El insomnio lo había seguido desde la academia, pero aquí, en este dormitorio que olía a pintura fresca y a sueños demasiado grandes, se sentía que el techo se le venía encima.
Se levantó sin hacer ruido, descalzo, con la sudadera gris que le quedaba enorme (era de Chan, claro). Bajó las escaleras del litera con cuidado para no despertar a Changbin, que roncaba como tractor en la cama de arriba.
En la sala común solo había una luz tenue: la lámpara de escritorio del comedor.
Chan estaba ahí, como siempre, con los auriculares puestos y la laptop abierta. Llevaba la misma camiseta negra desde hacía dos días. El cabello revuelto, las ojeras ya marcadas aunque apenas tenía 22.
Seungmin se quedó un segundo en la puerta, mirando cómo los dedos de Chan volaban sobre el teclado. Era hipnótico.
—¿Otra vez no puedes dormir? —preguntó Chan sin girarse, voz ronca de cansancio.
Seungmin se sobresaltó.
—¿Cómo supiste que era yo?
—Pasos silenciosos, pero arrastras un poco el pie izquierdo cuando estás nervioso. —Chan por fin lo miró. Sonrió suave, cansado, pero real—. Ven.
Seungmin obedeció como siempre. Se sentó en la silla de al lado. Chan le pasó uno de los auriculares sin preguntar.
Era una demo nueva. Una balada suave, casi susurrada. La voz de Chan sonaba como si estuviera dentro del pecho de Seungmin.
—¿Te gusta? —preguntó Chan después de un rato.
Seungmin asintió, sin palabras. La canción hablaba de alguien que cargaba el mundo entero para que los demás pudieran dormir tranquilos.
—Suena a ti —dijo al fin, en voz muy baja.
Chan soltó una risita triste.
—Suena a nosotros, creo.
Silencio cómodo. El tipo de silencio que solo existe cuando dos personas ya se conocen demasiado.
Seungmin apoyó la cabeza en el hombro de Chan sin pedir permiso. Chan ni se inmutó; simplemente ajustó el cuerpo para que estuviera más cómodo.
—Hyung.
—¿Mmm?
—Gracias por no mandarme a dormir cuando sabes que no puedo.
Chan giró un poco la cara. Su aliento olía a café y a menta.
—Nunca te voy a mandar a dormir solo si tienes miedo de la oscuridad, Seungmin-ah.
Seungmin cerró los ojos. El corazón le latía muy fuerte, pero también muy tranquilo.
Esa noche Chan terminó la canción con Seungmin dormido contra su hombro, respirando contra su cuello. No movió ni un músculo hasta que salió el sol, porque Seungmin por fin dormía profundo.
Y así empezó todo.
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Venom
RomanceLa última vez que hicieron el amor encendieron la luz roja del estudio. La próxima vez que se vean, esa misma luz va a ser testigo de cómo todo se quema.
