El rechinar de los neumáticos. El choque. La luz de los focos.
Eso quedó grabado en mi mente, incrustado en lo profundo de mi alma.
Me encontraba en un lugar extraño donde incluso el propio color se sentía vacío.
En ese blanco infinito, lo único que desprendía cierto brillo eran mis manos o, por así decirlo, la silueta amarilla de estas.
Este lugar se me hacía parecido a algo que solo había visto en animes.
—Hola... realmente lo siento.
Buscando la voz, mi visión se encontró con una figura humana.
Una media sonrisa se formó en su cara mientras desviaba la mirada.
Pelo dorado, ojos que brillaban ligeramente y partículas de luz flotando a su alrededor.
Deberían bajar la iluminación de esos efectos especiales.
—Probablemente ya te hayas dado cuenta, pero te lo confirmaré: tú, Kurogane Haruto, has muerto.
Vaya, justamente lo que imaginaba.
Aún sentía el dolor del choque, pese a que mi actual cuerpo ni siquiera tenía peso.
Un dolor extremo que se expandía.
No quería seguir pensando en ello, debo enfocarme en lo que puedo controlar.
—Eres una diosa, ¿no es así? ¿Es este lugar el cielo?
Sus ojos se abrieron al escucharme.
—Se podría decir que es algo así, puedes llamarme Norah, soy la diosa de la fortuna.
Eso es extraño, me esperaba algo como la diosa de la reencarnación.
Aunque si lo miramos desde un punto específico, ambas estarían relacionadas de cierta forma.
—Bueno, Norah. ¿Entonces podrías decirme por qué morí? Estoy bastante seguro de que no había ningún automóvil en la calle.
Normalmente estoy extremadamente atento al caminar en las noches.
Pensar en esa escena hizo que el dolor incrementara ligeramente.
Buscando olvidar, sacudí mi cabeza, descargando mi emoción en la única persona cercana.
—Antes de poder siquiera reaccionar, aparecieron luces y sonidos de neumáticos. En milésimas de segundo... el mundo desapareció frente a mis ojos. ¡Fue como si las estrellas se hubieran alineado para causar mi muerte!
Solté la última frase con tono de actor y un volumen mayor al resto.
Su cara se contrajo y se echó un poco hacia atrás.
—Bueno, es algo complicado, tal vez no te fijaste bien antes de cruzar.
Un sentimiento oscuro rodeó mi inexistente corazón cuando escuché sus palabras.
—Dudo mucho que esa haya sido la razón. No llevaba auriculares, incluso sin ver, mi oído o mi sentido del olfato hubieran captado alguna señal.
Con un movimiento tenso, su cabeza se inclinó a la derecha.
—No puedes centrarte solo en eso, únicamente tus sentidos no son suficientes para...
—Sí que puedo hacerlo. El olor a gasolina o el roce de las ruedas con el suelo, principalmente estando a punto de morir.
Recordaba los hechos a la perfección.
No iba a conformarme con una justificación barata.
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Mi Reencarnación Glitcheada En Un Mundo Desbalanceado.
FantasíaFui asesinado por una diosa que ahora quiere compensarme. Sin embargo, su 'arreglo' se le salió UN POCO de las manos. Los desarrolladores deberían haberle puesto un límite a la estadística de incompetencia.
