La pelota de fútbol bailaba por la arena, de un lado a otro, cuando alguno de ellos le daba una patada con la pierna.
Liam tenía el balón, lo controlaba con total facilidad, sin necesidad si quiera de mirarlo. Drago se interponía ahora mismo en su camino hacia la portería contraria. Intentaba con todas sus fuerzas quitarle la pelota, pero el control de Liam era increíble.
Para cuando consiguió meter su pie entre el de Liam y la pelota Héctor le esperaba en una de las esquinas para recibir el balón. Sin embargo, no habían contado con que Jane se interpusiera en la trayectoria del balón para cogerlo y pasarlo en seguida a Alex, que ya se encontraba en la portería contraria esperando para tirar.
Se hizo con el balón, apuntó y sin que Martin pudiese impedirlo, chutó y metió gol.
Alex, Liam y Jane se alegraron de la victoria y Martin, Héctor y Liam se lamentaron.
El partido había quedado 3 – 2, con el equipo de Jane delante. Llevaban una hora jugando. Los seis eran tan buenos que habían aguantado.
- Buen partido. -Le dijo Jane a Héctor, acercándose a él. Héctor se tiró en la arena sin hacer notar que había oído a Jane. -¿Me ignoras?
- No, que va. -Le afirmó él. Jane se sentó a su lado en la arena y los dos miraron el mar. Que preciosidad, que inmenso era el mar. -Buen partido. -Le dijo él.
- Quizás la próxima vez te toca conmigo y ganas alguna. -Le dice sonriendo, con el ego por las nubes.
- Muy listilla te crees. -Le dice él. -¡Liam! -Este está haciendo toques con la pelota. Al oírlo la deja en la arena y se acerca a ellos. -Se cree mejor jugadora que tú.
- Chivato. -Le dice ella poniéndose una mano en la cara.
- ¿A si? Porque te recuerdo que el jugador profesional soy yo. -Le dice muy seguro. -Y que la única chica aquí eres tú.
- Huy, que intimidante. -Le dice Jane. -¿Tengo que recordarte que no me intimidas? -Le dijo provocadora.
- Eres la única chica que he conocido nunca que ha ganado a Alex a un pulso. -Le dice. -¿De dónde decías que venías?
- De un lugar donde no hay playas, ni mar. -Le contesta ella. -Ya se hace tarde. -Informa. -Debería irme.
- ¿La novia te espera? -Le pregunta Héctor burlón.
- Mi hermano me espera. -Le corrige. -Y mi mujer.
- ¿Cuándo la boda? -Preguntó Alex desde lejos.
- Fue hace un año. -Le recuerda Jane. -Estuviste presente tonto.
- Ni os besasteis al final. -Le dice él.
- Bueno, teniendo en cuenta que no había cura y que la lesbiana es ella, lo veo bien. -Le corrige.
Liam la ayuda a levantarse de la arena y cuando está de pie se sacude los pantalones quitándose la arena.
- ¿Revancha otro día? -Le pide él.
- Claro que sí, si es lo que quieres... -Le dice burlona.
- Anda pírate ya. -Le dice.
Jane coge su bolsa de la arena antes de gritar:
- ¡Martin! -Este, que estaba a la orilla del mar mojándose los pies, se gira rápidamente para mirarla y en seguida llega corriendo a su lado. -¿Nos vamos?
- Detrás de ti. -Le dice recogiendo de la arena su mochila. -Adiós a todos. -Y los dos se marchan andando de la playa, detrás de los "adiós" de sus amigos.
El camino a casa es alrededor de la playa. Son unos quince minutos. Alrededor de la playa y luego cruzar el pueblo hasta encontrarse justo en el interior. Uno de esos pisos es el suyo.
Hacía un año que estaban allí.
Jane hacía el camino corriendo, tardaba menos. Pero en esa ocasión iba con Martin y preferían andar tranquilos.
Martin también vivía por allí cerca de ella.
- De un sitio donde no hay playa ni mar. -Repite Martin, cuando ya están fuera de la arena. -Por lo que vienes del centro del país.
- Has intentado esto muchas veces ya. -Le dice ella. -No se ni yo de donde vengo.
- Eso es preocupante. -Le dice él. -¿Ni un nombre? ¿Ni una localización?
- Hace cuatro años, no sabría localizarlo en un mapa. -Le afirma. -Es un poco triste, no se ni como se llama.
- Si quieres averiguarlo... -Le sugiere.
- No. -Le niega ella. -Estuvo bien pero no creo que vuelva.
- Bueno, como quieras. -Le dice. -Y...cuéntame, ¿te vas directamente a casa?
- Si. -Afirma. -Iría a recoger a Romina, pero estará trabajando con Adri y no quiero molestarlas. -Le informa. -¿Y tú?
- Si, de cabeza. Mañana hay que madrugar. -Le dice. -No ha sido idea mía, por supuesto, pero ¿Qué se le va a hacer?
- Tu jefe te cambia siempre tus horarios. Deberías dejarlo. -Le sugiere.
- De eso nada. -Se reafirma. -Necesito el dinero y no sé cuánto tardaría en encontrar otro trabajo.
- Bueno, todo el mundo necesita un coreógrafo, barra, bailarín. -Le dice ella bromeando. -Por cierto, te debo una.
- Es verdad. Es mañana. -Recuerda. -¿Lista?
- Nunca estaré lista. -Le contesta. -Pero tengo ganas. Desde Londres tengo ganas de volver a los musicales.
- Seguro que a mi jefe le encantas. -Le asegura cruzando un paso que les separará de la playa. -Aquí nos separamos. -Le informa parando. -Buena suerte mañana, no se si nos veremos.
- Tu a las nueve de la mañana, yo a las once... No creo. -Le dice ella riendo. Él le pone cara seria. -Venga, yo antes madrugaba mucho. No me gustaba dormir.
- No entiendo como tú puedes pensar así. -Le dice.
- He cambiado, en cuatro años se puede. -Le recuerda. -Adiós. No te tropieces bailando, que Héctor quiere la revancha al fútbol.
- Lo intentaré. -Le pide. -Buena suerte mañana, búscame cuando acabes. -Ambos se separan en la curva.
Jane camina solo seis minutos más hasta llegar a su piso.
Al llegar a la puerta abrió con la llave el portal y subió seguidamente las escaleras hasta el 4ºB. Allí esperaba Felipe, estaba en la mesa de la cocina dibujando.
- Hola. -Saluda ella. -He llegado. Menos mal que no es eres un ladrón que viene a
robarnos. -Le dijo él. -¿Qué tal con los chicos?
- Bien. -Le contesta ella entrando en la cocina, ya sin la bolsa. -Un partido de fútbol en la playa sienta muy bien. Y más si lo ganas.
- Enhorabuena. -Le dijo él.
- Gracias. -Agradeció ella abriendo un armario para coger un vaso. -¿Tu que has hecho?
- Dibujar aquí. -Le contestó. -Y he salido a comprar.
- No hacía falta. -Le dijo Jane sentándose a su lado ya con el vaso lleno. -Iba a ir mañana, antes de la audición.
- No me ha costado nada. -Le dijo. -¿Qué te parece que es esto? -Felipe le enseñó su dibujo.
- Me parece un niño sentado en la playa de noche, pero no tengo muy claro si eso son estrellas o una nave espacial. -Le dice señalando un punto en el cielo.
- Una nave espacial, me vale. -Le dijo volviendo al dibujo. -Ilustro un libro infantil sobre un niño que quiere ser astronauta.
- ¿Lo consigue? -Le pregunta ella, después de haber bebido del vaso.
- Si. -Afirma. -Tendríamos que pensar en la cena.
- Espero que Romina traiga algo, porque yo me voy a duchar. -Le dijo levantándose. -¿A dónde ha ido a trabajar, por cierto?
- Espero que al estudio. -Le contesta él. -Eso o a casa de Adriana. Pero si está en su casa, entonces no trabajarán mucho.
- Cualquiera de las dos, espero que traiga una pizza. -Jane salió de la cocina para entrar al baño.
Felipe se quedó en la cocina dibujando.
El piso no era pequeño, era muy grande. Un gran salón, una cocina también bastante grande, tres habitaciones (una para cada uno), dos baños y la entrada. Era perfecta para los tres, no necesitaban nada más.
Sus carreras despegaban, sus amistades eran muy buenas, sus logros increíbles y ahora estaban muy bien.
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Cartas Desde El Mundo
AcciónPasado 4 años... Jane, Romina y Felipe, justo cuando cumplen sus sueños, deben dejarlos atrás para volver al pasado y advertir a toda su familia de "La Banda de Rojo", que ha vuelto para perseguirles. Una Carrera por el Mundo para Reunir al equipo:...
