CHAPTER 1

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Llamada inesperada

Personaje: Xander Forget

No suelo aceptar casos urgentes a mitad de la noche, pero cuando el teléfono sonó a las 11:37 p.m, supe que no era una llamada que pudiera ignorar.

Londres estaba envuelta en una neblina gruesa cuando salí de mi departamento.  De camino a la prisión estatal, mi mente repasaba la breve información que me habian comunicado: homicidio, menor de edad, posible transtorno psicótico.

El taxi avanzaba lento sobre el pavimento húmedo. Las luces se difuminaban en tonos amarillentos a través del cristal empañado. Yo no quitaba la mirada de la carpeta que tenia sobre las rodillas; la había abierto y cerrado al menos cinco veces en el trayecto, sin encontrar nada más que pudiera decirme realmemte lo que me esperaría allí dentro.

Un golpe suave en el vidrio del taxi me sacó de mis pensamientos.
Amira Bonsai abrió la puerta sin esperar invitación y se dejó caer a mi lado con un suspiro cansado.

–Te juro que, si vuelven a despertarme a esta hora, renuncio– murmuró mientras  se abrochaba el cinturón– ¿Qué tenemos?

Le extendí la carpeta.

–Lo mínimo indispensable –respondí– Un chico de diescisiete años, detenido hace unas horas. Acusacion preliminar: asesinato de un vecino. Los guardias reportan comportamiento extraño.

Amira frunció el ceño mientras pasaba las hojas

–¿Extraño cómo?

–No lo especifican –dije– Solo necesitaban un psicólogo y un detective. Y que el caso era... "urgente"

Amira solto una pequeña risa incrédula.

–Urgente siempre significa que alguien metió la pata

Lo pensé también, pero no lo dije. Sabía que, en lugares como la prisión estatal, los errores se pagaban caros. Y muchas veces, los internos también.

El taxi se detuvo frente a la entrada principal: un edificio gris, silencioso, con un halo de luz blanca que hacia que todo pareciera más frío todavia. Bajamos.

El guardia de turno levanto la mirada apenas nos vió.

–Xander Forget –dije, mostrándole mi identificacion– Ella es mi asistente, Amira Bonsai.

–Nos dijeron que vendrían –asintió él– El director los espera adentro.

Amira hizo un gesto al edificio.


–Nunca es buena señal cuando nos esperan a estas horas.

Yo tampoco lo creía.
La prisión estaba inquietantemente silenciosa. Ni un murmullo, ni un portazo lejano, ni siquiera las voces apagadas que suelen escucharse en los pasillos. Solo ese eco hueco de lugares que contienen más historias de las que deberían.

Mientras avanzábamos por el vestíbulo, Amira me miró de reojo.

–¿Sabes que esto va a complicarse, verdad?

–No tenía dudas.

Caminamos detrás del guardia por un corredor largo, iluminado por lámparas fluorecentes que parecían fatigadas.

–El director va a explicarles el resto –dijo el guardia– Pero no esperen demasiados detalles. El chico... bueno, creo que 4s mejor que lo vean ustedes mismos.

Amira y yo nos miramos. No era la primera vez que escuchábamos algo así, pero había algo en el tono del guardia que no encajaba. Como si ni él mismo entendiera lo que había ocurrido.

Llegamos finalmente a una puerta metálica. El guardia la abrió.

–Aquí – indicó– El director está adentro.

Respiré hondo.
Tenia el presentimiento molesto de que aquel caso, ese chico, y lo que fuera que estuviera pasando, marcarían mis siguientes semanas más de lo que quería admitir.

Crucé la puerta.
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☆¡Hola hola! Soy Zuriel, soy nuevo escribiendo historias, espero les agrade este nuevo proyecto y lo apoyen. Disfruten☆

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