Nini: personas jóvenes que en un momento del tiempo no se encuentran trabajando ni estudiando, estando en condiciones de hacerlo.
Cuando nos referimos a un nini, ¿Qué significado le ponemos? Pensamos e una persona que no quiere hacerlo, a alguien que le gusta la fiesta o un ermitaño, alguien que no quiere ni sirve para aportar a la sociedad. Pero ¿realmente es así?
Yo tenia 19 años cuando me sumí en una gran depresión, tomando terribles decisiones, poniendo mi vida en riesgo, y la de los demás. Llevaba mucho más tiempo manifestando problemas, aunque lo tuviera todo, pero ahí ocurrió la catarsis. Me hundí en un pozo tan hondo que nadie supo como sacarme, pero todos sabían que yo necesitaba ayuda. Me destruía a mí y a todo el que estuviera cerca de mí.
Quién diría que sería capaz de salir y de superar las mayores adversidades, como la de dejara una persona que abusaba de mí, que me- no diré que violaba pero sin palabras. Solo sé lo que es mi presente, y ese es, en efecto, otro pozo sumiéndome.
22 años. Vacío. Dolor. Sufrimiento.
Estoy por acabar un máster universitario online que debería de haber acabado hace meses pero no me veo capaz por un tipo de bloqueo. Por esa depresión y por ese dolor que sufro a diario, cualquiera pensaría que exagero leyendo esto, pero hay algo que no se sabe hasta ahora.
Estoy enferma. No como se piensa, no como pensáis. No como creéis. Tengo una enfermedad incurable, que hace que me duela todo, siempre, que no me deja descansar como uno merece, que no me deja hacer lo que más me apetece y que me ha arruinado todo con lo que soñaba, con todo lo que deseaba y todo lo que amaba.
Esto da miedo, pavor, terror. Del futuro. Bloquea, paraliza y duele. Te hace pensar en mil maneras de cómo funcionar, de cómo ser útil, y solo sientes que no puedes, aunque sea mentira. Al menos así lo vivo yo.
Estoy cansada. Vivo cansada.
Perdida.
Cuando uno ve que recae en lo que juró no volver a vivir, es mas doloroso que la primera vez. Siento que ya no existo, que esto es solo un cascarón vacío que no es capaz de crearse un nuevo yo, es como haber perdido tu alma.
Tu cuerpo actúa automáticamente, aparentando ser tú sin tú sentirlo. Te ríes, sonríes, lloras, te expresas como si fueras tú, pero no lo eres. de repente te metes en tu cama de siempre, de aquella que nunca te levantas y te apagas, nada ha pasado, nada has sentido, no eres tú y te da igual. Nada quieres, nada te importa. No existes.
No existes.
Y ser una persona que sobre analiza y racionaliza en exceso no lo hace más fácil. Sabes lo que sientes, sabes a lo que llevará seguir así, de donde proviene y como arreglarlo. Dicen que admitirlo es el primer paso, pero no para las personas como yo. Yo veo cada signo, desde el día uno, espero a ver en lo que se convierte, primer día, mal día, primera semana, una mala semana, primer mes, un bache, tercer mes, recaída.
Levántate, haz algo, entretente. Da un paseo, haz ejercicio, relaciónate. Come bien, hazte una rutina, la más fácil: Despierta temprano, desayuna, cepíllate los dientes, sal a dar una vuelta, come, date una ducha, haz algo que te guste, escribir, dibujar, deporte, cena y a dormir.
No todos podemos aunque deberíamos, a mi me duele todo el cuerpo y cambio de medicación dos o tres veces al año. no sé de lo que trabajaré y no sé de lo que será mi vida en un futuro. Y uno no es vidente, no todo vale, pero un sabio dijo una ves que más vale hacerlo mal que no hacerlo.
Más vale hacerlo mal que no hacerlo.
Es mejor enjuagarte la boca en vez de cepillarte que no hacer nada. Es mejor comer comida basura que no comer. Es mejor salir de la cama al salón que quedarte en cama siempre. En conclusión; es mejor hacer algo mal, que no hacer nada.
