La noche caía sobre la ciudad como una manta de humo y luces rojas. En los callejones, donde pocos se atrevían a caminar, se escuchaba el eco de pasos firmes.
Ethan Blake, líder estratégico de una de las familias más peligrosas del país, caminaba con la misma seguridad con la que la muerte entra a una habitación.
Sus ojos grises examinaban cada sombra. Era dominante, frío... hasta que algo en su camino cambió su vida.
A unos metros, una figura femenina, delgada y vestida de negro, discutía con dos hombres corpulentos.
La mujer se movía como si no midiera el peligro, sus manos gesticulaban rápido y su voz—aunque suave—resonaba con valentía.
Raven Blackwood.
Famosa por su creatividad, su inocencia peligrosa y su capacidad innata para meterse en problemas sin querer.
No pertenecía a ese mundo... pero esa noche, estaba exactamente donde no debía.
Ethan frunció el ceño.
—¿Qué demonios...?
Cuando uno de los hombres empujó a Raven contra la pared, Ethan no pensó.
No calculó.
No planeó.
Actuó.
En segundos, dos disparos cortos y precisos retumbaron en el callejón.
Los hombres cayeron al suelo como muñecos rotos.
Raven se quedó congelada, sus ojos enormes clavados en el humo que aún salía del arma.
—¿Estás herida? —Ethan preguntó, con una voz tan baja como un trueno contenido.
Ella negó despacio, sus labios temblando.
—Yo... yo solo quería recuperar mi mochila. La robaron. Y... creo que no pensé bien las cosas.
Ethan soltó una exhalación pesada.
Impulsiva. Perfecto. Otra persona más que rescatar de sí misma.
—Eres un desastre andando —murmuró, guardando el arma—. No deberías estar aquí.
—Lo sé —respondió ella—. Pero gracias por... ya sabes, salvarme.
Él la miró, realmente la miró.
Ojos llenos de luz en un callejón lleno de oscuridad.
Peligro y dulzura... mezclados de una forma que no debería existir.
—Ven —ordenó Ethan—. Te sacaré de aquí antes de que aparezca alguien peor.
Raven abrió la boca para objetar, pero él ya la estaba tomando del brazo, firme pero sin lastimarla.
Era la primera vez que alguien la guiaba así: no con fuerza, sino con una determinación que le hizo latir el pecho.
—¿Quién eres? —preguntó ella mientras caminaban.
—Alguien con el que no deberías haberte cruzado —respondió él.
Y sin embargo, cuando ella sonrió suavemente, como si no temiera nada, Ethan supo que estaba perdido.
No lo sabía aún, pero ese primer disparo sería el inicio de algo que ni la mafia, ni la sangre, ni el destino podrían apagar.
Era el inicio... de ellos.
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La Mafia También Ama
RomanceEn una ciudad gobernada por el miedo y las sombras, Ethan Blake, un hombre dominante, calculador y temido dentro del mundo de la mafia, ha aprendido que el amor es una debilidad... una que no puede permitirse. Su vida está hecha de secretos, estrate...
