Cody Anderson: Entrada numero 1.

20 3 9
                                        


— Marzo 28, Viernes.

Courtney me ah dicho que debería intentar ser bueno con Anderson. Lo dijo de una forma tan casual, como si fuera solo una sugestión, tal como decirle a alguien que añadiera piña a la pizza o pintarse las uñas de un tono diferente a lo usual. No era un problema grande. Pero para mi, parecía gigante. Casi una traición. Ella conocé el rol de nuestra relación.

¿A qué se refiere exactamente? ¿Como puedo yo lograr eso cuando Anderson ah hecho dolorosamente obvio qué no me soporta? Y no importa cuánto piense en ello, no entiendo el por qué. ¿Realmente es tan raro que este extrovertido y ruidoso chico pueda relacionarse con casi todos—incluso Heather, de todas las personas—pero no conmigo?

No lo entiendo. Realmente no. No soy tan difícil de tratar, ¿Verdad? A pesar de lo que otros piensen, claro, esperó ciertos estándares de las personas, sí, soy un poco juzgón. Si ni siquiera pueden tener sentido común, no es mi problema si no prestó atención. Y eso no me convierte en una mala persona. Al menos, no lo creo. Asi qué, no hay ninguna razón para tener un problema directo conmigo. Peró, con Anderson, existe esta tensión entre nosotros, como una bomba que está a punto de estallar, como una indiscutida competencia que ningúno de los dos parece retroceder.

Y no es cómo si quisiera hacerlo.

Es tonto.

Hablando de competencias, le sigo el juego a todos los retos académicos que Cody crea para nosotros, no los que son para toda la clase, o los concursos casuales entre el y Gwen, o para cualquier otra persona. No, los que son específicamente para el y yo. Un juego que solo nosotros jugamos.

Cada proyecto, cada asignación se siente como un duelo, siempre tratando de sobrepasarme, deseando por una calificación más alta que la mía, creando un proyecto ostentoso para deslumbrar el mío. Es ridículo, y es infantil. Y es provocador. Perspicaz incluso, pero eso es difícil para mi decir. Porque si lo hago, significaría que, mis opiniones, la imagen que cuidadosamente eh construido en mi mente, no sea solo equivocada, si no también una ilusión.

De lo poco que eh visto de el, Anderson es inmaduro, descuidado. Temerario a diario y rara vez parece pensar antes de hablar o actuar. Esa es la impresión que tengo de el. Uno puede pensar que su desempeño escolar refleja exactamente lo que su actitud muestra. Desordenado, inconsistente, poco impresionante.

La cosa es qué, no lo es.

Y tengo que admitirlo—aunque nunca de los nunca lo diría en voz alta—estoy impresionado. Y lo odió.

¿Sus calificaciones? Son buenas, más que buenas—No, no llamaré su trabajo impecable, esa es una palabra muy generosa. Y a veces, frustrantemente, sobrepasa las mías propias.

Y el hecho de que pueda llegar tan cerca como para obtener un logró más alto que yo puedo, hace que mi curiosidad salté. No solo preguntándome en como lo hace, pero también en por qué actúa diferente alrededor de mi. Le eh preguntado a Gwen sobre eso. Aparentemente, sus pensamientos sobre mi no son los más halagadores.

Aun así, hay algo que eh aprendido a respetar sobre él. Extrañamente admirable. Cody me odia—demonios, me aborrece. Y es tan seguro sobre eso también, haciendo ningún esfuerzo en ocultarlo. Y sin embargo, nunca es absolutamente grosero hacia mi. Anderson me tolera. Si no empujó, el no empuja devuelta. Es un balance delicado. Pero no puedo obligarme a mantenerlo. Término interrumpiendolo, y no se por qué.

¿Lo odio tanto como supuestamente el me odia a mi?

No soy el único que le disgusta, tiene problemas con otras personas también. Pero de alguna manera, se siente personal conmigo. Como si yo fuera el único al que le reserva este odió. Y eso no debería importar, no debería importarme.

No me importan sus opiniones de los demás. A nadie le importa el hecho de que encuentra a Duncan molestó o que critica a los profesores que no hacen bien su trabajo. Ese es su asunto.

No. Nada de eso importa.

No me interesa.

Bajó ninguna circunstancia.





Si lo repito una y otra vez, lo terminaré creyendo.

El diario de Noah. Stories to obsess over. Discover now